Después de más de treinta años de negociaciones, este martes el Parlamento de Europa aprobó tres iniciativas que conforman lo que se llamó “paquete de patentes”, a fin de que los inventores puedan obtener una patente única válida en los 25 países miembros de la Unión Europea.

 

De acuerdo con las disposiciones aprobadas, no solo se unifica el trámite para obtener una patente, sino que se reduce el costo en un 80 por ciento, haciendo más competitiva la industria.

 

De acuerdo con los impulsores, el nuevo sistema de patentes será más barato y efectivo que el régimen actual, otorgando automáticamente una protección en los 25 estados miembros, recortando el costo para las empresas de la Unión Europea. De esta manera, con el nuevo sistema una patente europea costará 4,725 euros frente a los 36,000 euros en promedio que se requieren actualmente.

 

Se dispone que con la finalidad de impulsar la competitividad, los costos de traducción sean reembolsados a las pequeñas y medianas empresas, organizaciones no lucrativas, universidades y organizaciones de investigación.

 

Además se creó un sistema por el que los costos de renovación se ajustan a las necesidades de las pequeñas empresas de tal manera que no resulte gravoso mantener la protección de sus inventos.

 

A partir de que las disposiciones inicien vigencia, los inventores deberán acudir a la Organización Europea de Patentes, un órgano independiente de la Unión Europea, para obtener la patente europea única. La solicitud se deberá hacer en uno de los tres idiomas oficiales, inglés, francés y alemán. La solicitud en otro idioma deberá ir acompañada de la traducción a unos de los tres idiomas mencionados.

 

La disposición sobre la patente única entrará en vigor el 1° de enero de 2014 o después de que 13 estados la ratifiquen. En estos estados deberán haber aceptado Gran Bretaña, Francia y Alemania. Las otras dos disposiciones en materia de lenguaje y tribunales, entrarán en vigor o el 1° de enero de 2014 o en la fecha en que inicie la vigencia de los acuerdos internacionales que las contienen, lo que ocurra después.

 

Este nuevo régimen no es aplicable ni a España ni a Italia, países que rechazan el nuevo sistema porque las solicitudes tendrán que presentarse en inglés, francés o alemán, y no será válido ningún otro idioma presente en la Unión Europea. En el transcurso de la negociación, España ofreció que todas las patentes se tradujeran al inglés y a una segunda lengua a elección del interesado, pero tal salida fue rechazada por Alemania y Francia. Y también fue rechazada la propuesta de que el inglés fuese el idioma único.

 

Según los expertos españoles, este nuevo sistema supondría un sobrecosto para los innovadores españoles, porque deberían traducir ellos mismos las patentes para poder leerlas y saber si su idea es competitiva y, además, porque cualquier litigio tendría que ser dirimido en los tribunales especiales, incluso si ambas partes en el conflicto son españolas.

 

Además, para España la decisión también afecta sus ingresos ya que ese país es la puerta de acceso de Latinoamérica a las patentes europeas, al poder ser éstas consultadas en idioma español, generando ingresos millonarios, por lo que si los idiomas oficiales sólo son el inglés, francés o alemán la consulta de patentes disminuiría y por lo tanto esto tendría un efecto negativo en su economía.

 

El asunto ha pasado a manos de la Corte Europea de Justicia, y si no acepta las objeciones que han presentado España e Italia, lo cual es muy probable, a partir de 2014 será posible realizar el registro en una sola agencia de la Unión Europea.

 

 

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