Durante la visita de la primera ministra de Quebec, Canadá, a Francia, el presidente de ese país, Francoise Hollande declaró que su gobierno respetará la política de “no interferencia, no indiferencia” respecto de la provincia de Quebec.

 

Recordó que se trata de una política aplicada desde 1977 y que, llamada en francés “ni-ni”, significa que Francia no interferirá en los deseos de independencia de Quebec, pero que si la logra, apoyará el proceso de independencia de Canadá.

 

Durante el discurso en que se refirió a la fraternidad y cercanía entre Quebec y Francia, omitió mencionar que se predecesor, Nicolás Sarkozy había optado por no aplicar esa política por considerar que los intentos de independencia de la provincia eran producto de un sectarismo añejo.

 

La primera ministra, Pauline Marois, se mostró muy satisfecha con esta visita en la que aprovechó para conversar con el presidente francés sus propuestas para recuperar del gobierno federal canadiense algunos poderes, que incluyen la recuperación de sumas de dinero que considera corresponden a la jurisdicción quebequense. Además aprovecharon para discutir temas relativos a un acuerdo de libre comercio, educación y entrenamiento técnico.

 

Pauline Marois es la primera mujer en ser nombrada primera ministra de la provincia, habiendo ganado su partido, Parti Québécois, las elecciones generales del pasado 4 de septiembre. Ha propuesto anular el incremento a las matrículas estudiantiles, el incremento del 3.9 por ciento de tarifas eléctricas, la tarifa de 200 dólares por seguro médico y el incremento a las tarifas de guarderías. Sus planes impositivos incluyen impuestos más altos a los más ricos, aunque la semana pasada su gobierno tuvo que retirar su propuesta de retroactividad de su reforma fiscal.

 

 

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