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Categoría: El Derecho y la Actualidad
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La situación política de Pakistán, avalada por una reciente decisión de la Suprema Corte de aquel país, está en este momento en un punto de ebullición.

 

El anterior presidente, Pervez Musharraf, quien estuviera en el poder durante los ataques del 11 de septiembre, no pudo mantener su alianza con los Estados Unidos y gobernar el país debido a los grupos musulmanes que empezaron a surgir y rebelarse dentro del país.

 

Así, en el 2007 tras una fallida reelección, Musharraf decidió remover de su cargo al presidente de la Suprema Corte, lo que solo provocó mayor irritación. Y cuando vió que la Suprema Corte declararía ilegal su reelección, conjuró el estado de emergencia, imponiendo la ley marcial y deteniendo y encarcelando a varios de sus oponentes.

 

Pero se enfrentó a una oposición todavía más feroz liderada por Benazir Bhutto y Nawaz Sharif, un líder que en 1999 había sido expulsado del país acusado de haber cometido delitos contra el estado. Tras el penoso asesinato de Benazir Bhutto en el 2008, la oposición fue encabezada por Sharif y el viudo de Bhutto, Ali Asif Zardari, quienes lograron en agosto de 2008 la renuncia de Musharraf.

 

Pero como suele suceder, la victoria para ambos líderes no fue suficiente e iniciaron una lucha por el poder entre ellos para ganar la presidencia.

De esta manera, la Suprema Corte de Pakistán acaba de sentenciar que Sharif, debido a sus antecedentes penales, no puede ser presidente por lo que la que presidencia corresponde a Zardari, quien pese a detentar el poder no posee las simpatías de la gran mayoría del pueblo.

 

Sharif, al lado de su hermano, quien también fue depuesto como gobernador de la mayor provincia de Pakistán, Punjab, han declarado que la decisión de la Suprema Corte no se trató de un acuerdo jurídico sino político, detrás del cual se encuentra Zardari, por lo que han convocado a sus seguidores a manifestarse en contra de tal decisión que deja fuera de la esfera del poder a Nawaz Sharif.

 

Ya Sharif ha anunciado que en marzo se unirá a la protesta que están organizando los abogados pakistaníes para exigir que el anterior presidente de la Suprema Corte, depuesto por el ex presidente Musharraf, sea reinstalado en su cargo. Sharif asegura que el actual presidente del máximo tribunal está coludido con Zardari y sus múltiples actos de corrupción y de ahí que la decisión emitida haya sido contraria a los intereses de Sharif.

 

Así las cosas, en Pakistán, como en México y muchas otras naciones, la historia se va componiendo de estas luchas de poder de diferentes bandos, mientras la nación se ve implicada en problemas externos serios al seguir estando bajo la lupa de Estados Unidos y la operación de Al Qaeda.

 

Fuente New York Times

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