El juicio que se sigue ante una corte federal en Cleveland, Ohio, Estados Unidos, en contra 10 hombres y 6 mujeres amish, dio inicio.

 

A cada uno de los acusados, de diversa manera, se les acusa de crímenes de odio, conspirar y destruir evidencia por haber atacado a otros pobladores amish de su comunidad y haber cortado las barbas de ellos y el cabello de ellas.

 

Los amish son un grupo étnico de religión cristiana que se caracterizan por su resistencia a adoptar las comodidades modernas y siguen un estilo de vida sencillo en comunidades aisladas.

 

Para esta comunidad la barba y el cabello largo son símbolos de pertenencia a la comunidad y orgullo y por ello las agresiones perpetradas en contra de algunos miembros de la comunidad generaron temor entre los habitantes y lograron captar la atención de las autoridades federales.

 

Cada uno de los acusados tiene su propio abogado por lo que al sesionar la corte los acusados ocupan la mitad del recinto ubicados cada uno al lado de su abogado en mesas de madera. Debido a sus vestimentas tradicionales, ellos con largas barbas y vestimenta con tirantes y ellas con vestidos verdes o azules con blancas cofias y delantales, la escena ha sido descrita como una cena colonial.

 

El reto para la fiscalía es demostrar que sus acciones configuran el delito federal de crimen de odio. Para que ello ocurra necesitan demostrar que la agresión fue realizada con la intención de causar un daño físico y que fue motivada por diferencias religiosas o prejuicios.

 

Así, la fiscalía ha señalado que los moretones, cortes y el dolor de las víctimas demuestra que la agresión tuvo intención de causar daño físico y que se trató de una agresión motivada por diferencias religiosas según lo declaró tras su detención uno de los indiciados, Samuel Mullet, quien se supone es el líder del grupo.

 

Pero los abogados de los acusados han querido demostrar que el corte de barba y cabello no es una lesión corporal y han esgrimido uno a uno el argumento de que los cortes fueron motivados no por odio sino por otras razones que van desde problemas familiares hasta la compasión explicando en este último caso que fue su manera de hacer ver a las víctimas que se habían separado de las enseñanzas amish y que debían regresar al camino.

 

Miembros de la comunidad amish han manifestado temor hacia Samuel Mullet y sus familiares, hoy acusados de las agresiones, pues señalan que él ha ordenado severos castigos hacia los que supone han trasgredido las estrictas normas comunitarias, lo cual es negado por su abogado quien ha negado su liderazgo y señala que las supuestas víctimas se han sometido voluntariamente a las penitencias sugeridas, como cortarse las barbas o vivir durante semanas en los gallineros, para limpiar sus pensamientos impuros.

 

De aceptarse que se trata de delitos federales y de ser encontrados culpables, este grupo de 16 personas podrían pasar hasta 20 años en prisión.

 

 

Más información The New York Times

 

www.miabogadoenlinea.net