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Categoría: El Derecho y la Actualidad
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Ignacio Carlos Flores-Figueroa, como muchos otros inmigrantes ilegales utilizó en el año 2000 una “green card” y un número del Seguro Social falsos, con el seudónimo de Horacio Ramírez, y así logró obtener un trabajo en Estados Unidos.

 

Pero en 2006 decidió trabajar con su nombre verdadero y presentó a su jefe nueva información con su nombre real. El patrón sospechó y lo denunció al Servicio de Inmigración. Los primeros datos que presentó efectivamente eran falsos, pero los segundos pertenecían a gente real, por lo que lo acusan de robo de identidad.

 

El alega que su intención no era asumir la identidad de nadie y que desconocía que los datos pertenecían a personas reales, lo que es la base de su defensa, pero recibió una sentencia de seis años y tres meses, de los cuales dos años son por robo de identidad, por lo que ahora esta acudiendo a la Suprema Corte de Justicia.

 

El robo de identidad es un instrumento del gobierno norteamericano para presionar a los inmigrantes ilegales para que se declaren culpables de los delitos de inmigración, y por ello ha generado una división de criterios en las Cortes de Apelaciones Federales, ya que tres tribunales sostienen que para que exista el agravante del robo de identidad es necesario que el acusado sepa que los medios de la identificación que él está utilizando de hecho pertenecen a otra persona, mientras que otros tres consideran lo opuesto.

 

Ahora, si acepta conocer el caso,  la Suprema Corte de Justicia deberá resolver la contradicción a fin de que exista uniformidad en los criterios.

 

 

Fuente El Universal

 
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