Jeff Fantalis fue acusado por Malibu Media LCC de realizar la descarga ilegal de una película pornográfica violando derechos de autor, pero Fatalis ha respondido contrademandando a la empresa por difamación, imposición intencional de angustia emocional, abuso del proceso e la invasión de la privacidad, solicitando una indemnización de un millón de dólares en daños y perjuicios por cada acusación. Además requiere una retractación pública y una disculpa que deberá ser publicada en un periódico de su localidad.

 

Pero más importante aún, Fantalis también está solicitando que el tribunal declare que las películas pornográficas no están sujetas a la protección de las leyes de los Estados Unidos en materia de derechos de autor, como en el caso de LiuXia Wong vs Hard Drive.

 

Fantalis señala que el Artículo I, sección 8, cláusula 8 de la Constitución de los Estados Unidos, conocida como la Cláusula de los Derechos de Autor, faculta al Congreso de esa nación para “promover el progreso de la ciencia y las artes útiles, asegurando por un tiempo limitado a los autores e inventores el derecho exclusivo sobre sus respectivos escritos y descubrimientos, por lo tanto, los derechos de autor sólo se autoriza para obras que promuevan el progreso de la ciencia y las artes útiles”

 

En este orden Fatalis concluye que al no promover la pornografía la ciencia o las artes útiles, no puede ser registrable y cita los precedentes que sostienen que las obras obscenas no pueden ser protegidas por derechos de autor

 

Por otra parte, señala que la doctrina vigente desde el siglo 19 establece que aquello que es ilegal o inmoral no cuenta con protección, y que la pornografía no puede constituir libertad de expresión en ninguna definición del término ya que el que se presenten actos sexuales en un filme no los eleva a una forma de expresión.

 

Más aun, dice Fatalis, “el acto ilegal de pagar a otros para participar en una conducta sexual de modo que uno pueda verlos no es una conducta protegida por la libertad de expresión si se hace en persona, por lo que realizar estos actos ilícitos y filmarlos no eleva ni debería elevar esa solicitud o los actos mismos, del ámbito de la ilegalidad o la obscenidad, al ámbito de la protección de la libertad de expresión”.

 

Aunque el planteamiento es interesante, por los riesgos que implica para la industria pornográfica es posible que no exista una decisión de la Corte y que las partes lleguen a un acuerdo judicial como en el caso de LiuXia Wong, en el que el juez resolvió que Wong no había violado derechos de autor, y se entregó una reparación económica no estipulada a Wong.

 

Fatalis es una victima más de lo que se ha dado en llamar "trolls de los derechos de autor" que se han presentando ante juzgados de la Unión Americana para demandar supuestas infracciones de derechos de autor en forma masiva, a fin de que las Cortes les permita obtener la información de cada uno de los individuos para después amedrentarlos y obtener acuerdos extrajudiciales que les generan 3,500 dólares en promedio, aunque los tribunales han empezado a negarse a autorizar esta “pesca de victimas.”

 

 

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