El pasado lunes el Knéset, parlamento de Israel, aprobó un a nueva ley por la cual se faculta y se alienta a los beit din o cortes rabínicas a imponer sanciones a los esposos que se nieguen a otorgar a sus esposas el divorcio judío, conocido como get.

 

Por ley, los matrimonios y divorcios en donde ambos esposo son judíos, son facultad de las cortes rabínicas que funcionan bajo la halacha o ley judía.

 

De acuerdo con el Talmud, solo el hombre puede conceder el divorcio o get. Sin embargo los reformistas han aceptado que la mujer pueda iniciar el proceso ante la corte rabínica, siendo el hombre quien finalmente otorga el get. Este hecho se ha convertido en un medio de presión de un miembro del matrimonio, generalmente el esposo, para acordar pensiones alimenticias, custodia de los hijos o reparto de bienes.

 

Esta situación ha dado por resultado que miles de mujeres judías en Israel no hayan obtenido el get o divorcio y no hayan podido empezar una nueva relación con otro hombre, lo que deja a estas mujeres en estado de indefensión. 

 

Con la nueva ley, las cortes rabínicas no solo pueden apercibir al esposo para que otorgue el get, sino que puede imponer sanciones como el embargo de cuentas bancarias, la negación de la licencia de conducir o incluso imponer pena de cárcel.

 

Así, en la corte ante la que se tramite el divorcio deberá otorgarse un plazo para entregar el get y si el hombre no lo hace, la sanción deberá ser impuesta a fin de que lo otorgue a la brevedad y termine el matrimonio.

 

La facultad a las cortes rabínicas de imponer sanciones en estos casos no es nueva. Ya una ley previa las facultaba para hacerlo, pero solo se imponían estas sanciones en el 1.5 por ciento de los casos. Se argumentaba para no hacerlo que mediante la imposición de una sanción había coerción y no se dejaba a la voluntad del esposo como establece la ley.

 

La diferencia es que ahora las cortes rabínicas deben revisar periódicamente los asuntos a fin de asegurarse de la conclusión de los procesos por lo que la ley de alguna manera los lleva a imponer las sanciones. Además, con la nueva ley las sanciones pueden ser impuestas aún si el esposo faltó a la audiencia a la que fue citado y no pierden su vigencia en caso de que sean apeladas.

 

Para muchos miembros de las cortes rabínicas la ley es intrusiva de los asuntos religiosos y con ella el estado sobrepasa sus facultades respecto de la religión, pero los impulsores de la ley señalan que la misma fue elaborada bajo la asesoría de importantes miembros de cortes rabínicas.

 

Con esta nueva ley es probable que las mujeres ya no tengan que esperar ocho años para obtener el get, como le sucedió a una mujer entrevistada por Haaretz, quien dijo que había perdido la fe en los jueces que le decían que estaban insistiendo para que el marido le otorgara el get, pero sin imponerle sanciones aun conociendo que él había iniciado una nueva relación e incluso había tenido otro hijo producto de esa nueva unión.

 

 

Más información Haaretz.com

 

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