Si bien se suele identificar al Vaticano con Italia, la realidad es que se trata de un estado independiente, el más pequeño que existe, pero soberano.

 

Y en vista de su soberanía, el Papa Benedicto XVI ha decidido que a partir de este año el Vaticano no va a aceptar automáticamente las leyes italianas como propias, como venía sucediendo desde que en 1929 se firmaron los Tratados de Letrán, sino que revisarán cada ley que se expedida por el parlamento italiano para decidir cuales se aplicarán en lo sucesivo y cuáles no.

 

La explicación del Vaticano parte del supuesto que las leyes italianas son muy complicadas y a menudo mal redactadas, pero que además se ha estado legislando sobre temas que atentan contra las enseñanzas morales de la iglesia católica. Y en este sentido se piensa que es la manera de protegerse frente a una eventual aceptación del matrimonio civil entre personas del mismo sexo.

 

Esta disposición la aplicarán también en cuanto a la adhesión a tratados internacionales los cuales serán también analizados para evitar caer en controversias como la que se generó cuando se rechazó el tratado de la ONU sobre la despenalización de la homosexualidad. En ese momento se manifestó el rechazo a la iglesia de numerosos grupos que acusaron al Papa de fomentar la discriminación hacia los homosexuales.

 

Así que a partir del pasado 1° de enero, las leyes de Italia ya no son necesariamente las leyes del Vaticano.

 

Fuente BBC Mundo 

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