Mientras este fin de semana un barco se hundió en las costas italianas, otro barco es motivo de discusión en la Gran Bretaña: un yate real para regalar a la reina con motivo de los 60 años de su reinado.

 

Trascendió a las noticias que desde septiembre algunos ministros y secretarios han cabildeado con el gobierno de David Cameron la idea de obsequiar a la reina en su jubileo de diamante un nuevo yate y sustituir con él al viejo Britannia. Una idea que es apoya fervorosamente por dos hijos de la reina, Carlos y Ana.

 

Una idea menos apoyada por los británicos que se han enfrentado a severos recortes presupuestales para hacer frente a la crisis económica y que se está reflejando particularmente en la educación universitaria y el menor acceso a becas por parte de los estudiantes, situación que el año pasado suscitó varias manifestaciones.

 

El diario británico Guardian reveló en diciembre una carta del secretario de educación, Michael Gove, en la que apoya la idea del nuevo yate real: “Mi sugerencia es hacer un  regalo de la nación a la reina, pensando, por ejemplo, en la excelente sugerencia de David Willet (ministro) de un yate real, y algo tangible para conmemorar esta célebre ocasión. Si no hubiere suficiente dinero público disponible se podría buscar una generosa donación privada, por ejemplo, dar a cada niño en edad escolar un memento perdurable sobre la ocasión, o posiblemente permitir que cada escuela compre un recuerdo permanente”.

 

Habiendo trascendido esta información, el gobierno de David Cameron ya se encargó de difundir que pese a que apoyan la idea de dar un obsequio la reina, éste no se haría con fondos públicos, liberando así del gasto a los contribuyentes británicos, sino que buscarían que algún millonario excéntrico hiciera la donación del regalo de 60 millones de libras esterlinas. ¿A cambio de qué? Tan solo de la satisfacción de reconocer la trayectoria de la reina a nombre de todos y cada uno de los británicos.

 

El Britannia, el yate que perteneció a la familia real durante 44 años, fue retirado de circulación por los excesivos gastos de mantenimiento que suponía y ahora es una atracción turística en Edimburgo que, por cierto, tuvo que ser reparado la semana pasada por una filtración de agua.

 

Quienes apoyan un nuevo yate real señalan que no se trataría solo de una nave para deleite exclusivo de la familia real, sino que podría servir como buque escuela e incluso para fines de investigación.

 

De obsequiarse el yate real por el jubileo, éste pasará a formar parte del patrimonio de la Corona que si bien es propiedad de la reina, no puede venderlo y solo se transmite a su sucesor.

 

 

Más información Guardian

 

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