El pasado 25 de diciembre el diario The New York Times publicó un interesante análisis sobre una demanda que se interpuso en julio pasado para determinar la propiedad de una cuenta de Twitter y el valor de cada seguidor de la cuenta.

 

Se trata de una demanda cuyo resultado tendrá profundo impacto en materia de propiedad intelectual pues se determinará si las cuentas de los trabajadores en las redes sociales, consideradas actualmente vehículos óptimos de publicidad, pertenecen a la marca empresarial como parte de su propiedad, o al trabajador que escribe en ella.

 

La demanda fue interpuesta por la compañía Phonedog.com en contra de un ex empleado, el escritor Noah Kravitz.

 

Noah Kravitz trabajó en la empresa por un período de cuatro años y abrió una cuenta en Twitter como Phonedog_Noah, que llegó a tener 17,000 seguidores. En octubre de 2010 Noah renunció a la compañía y entre los acuerdos de terminación de contrato, se estableció que la cuenta de Twitter le pertenecía y le pedían que de vez en cuando siguiera escribiendo sobre la empresa.

 

De acuerdo con Noah Kravitz, como la relación de trabajo terminó satisfactoriamente para amabas partes, no objetó en este último pedido.

 

Conservando a sus seguidores, Noah cambió la cuenta por NoahKravitz y siguió escribiendo, pero ocho meses después de su salida de Phonedog fue notificado de la demanda en su contra, presentada en una corte de distrito del Distrito Norte de California, en donde Phonedog reclamaba la titularidad de la cuenta de Twitter bajo el argumento de que se trataba de una lista de clientes y pidiendo una compensación de daños de $2.50 dólares por seguidor por mes, para reclamar un total de $340,000 dólares.

 

De acuerdo con varios expertos el quid del asunto es demostrar para que se abrió la cuenta y como se estableció la relación laboral con Noah Kravitz en cuanto el manejo de la misma. Lo anterior porque si la cuenta se abrió para generar más clientes, la cuenta es propiedad de Phonedog, pero si el empleado no fue contratado para administrar la cuenta, la determinación de la propiedad de la misma ya no resulta tan sencilla.

 

Se sabe que este tipo de demandas se presentarían tarde o temprano ya que si bien las cuentas en las redes sociales suelen ser personales, y no corporativas, el hecho es que muchos empleados las administran durante sus horas de trabajo lo que complica el saber a quien pertenece tanto la información proporcionada como los seguidores. Lo anterior por que las redes sociales se han convertido una poderosa estrategia de marketing de las empresas.

 

¿Cuánto vale cada seguidor? Para Phonedog.com $2.50 por mes, avalúo que habrán realizado de acuerdo con su contabilidad, porque si de dinero contante se trata, la realidad es que su valor es de cero y solo se trata del valor que alguien le asigne de acuerdo a sus expectativas. ¿O ya eres rico con tus seguidores de Twitter?

 

 

Más información The New York Times

 

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