El pasado viernes los países miembros de la Organización Mundial de Comercio, OMC, a través de los ministro de comercio de los diferentes países, aceptaron la solicitud de Rusia para ingresar a dicho organismo internacional que se encarga de regular las relaciones comerciales entre los países y ofrecer un foro para solucionar las controversias surgidas por el intercambio comercial.

 

Como la aceptación de nuevos miembros requiere el consenso, para que Rusia pueda formar parte de la OMC debe primero establecer acuerdos comerciales bilaterales con por lo menos 57 países de los 153 países miembros, asegurando así el voto favorable, además de modificar varias leyes internas para adaptarlas a las normas y reglas de comercio establecidas por la organización.

 

De acuerdo con diversos analistas, el ingreso de Rusia a la OMC sería ventajoso por lo que se refiere al comercio internacional y al crecimiento económico, sino porque expondría los altos niveles de corrupción que imperan en Rusia con lo que los mismos podrían disminuir en el futuro.

 

Al conocerse la solicitud de ingreso de Rusia a la OMC, el gobierno de Estados Unidos señaló a la OMC que por el momento no podría ofrecer a ese país una relación permanente de comercio puesto que primero debe ser aprobada por el Congreso. Además en los Estados Unidos sigue existiendo una limitación al comercio con Rusia, que data de la época de la Guerra Fría, y que se trata de la enmienda Jackson-Vanik, por la cual el comercio con Rusia dependía de la voluntad del Kremlin de permitir la emigración de judíos.

 

El presidente Obama hizo un llamado a revisar esta limitación que se contrapone con las obligaciones internacionales adquiridas por los Estados Unidos que lo obligan a dar trato de nación preferente a todos los países miembros de la OMC.

 

El ingreso de Rusia, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU pero no de la organización de comercio más importante, será paulatino pues debe establecer medidas para proteger a su industria nacional mientras se enfrenta con la nueva competencia, por lo que se piensa que el beneficio a corto plazo de su ingreso no será tan palpable como en el largo plazo en el que la inversión extranjera crezca y se expongan y quizá erradiquen prácticas de corrupción.

 

 

Más información The New York Times

 

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