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Si bien las revoluciones sociales de este año solo han impactado en el continente africano en la zona norte, hay analistas que apuestan a que debido a la precaria situación económica, social y política, Suazilandia podría ser el próximo país en subirse al carro de la revolución.

 

Suazilandia es un pequeño país que se ubica entre Sudáfrica y Mozambique y cuya forma de gobierno es una monarquía absoluta, poder que recae desde 1986 en el rey Mswati III.

 

Suazilandia fue parte del protectorado británico hasta que obtuvo su independencia en 1968, proclamada por el padre del actual rey, Sobhuza II, quien es considerado en la historia como el rey que más tiempo ha permanecido en el poder con un reinado de de casi 83 años y que dejó al morir a 70 viudas, 210 hijos y mil nietos.

 

El país está en la quiebra económica hoy en día, con una lata tasa de desempleo, sin dinero suficiente para pagar a los funcionarios públicos a quienes el rey ha pedido que trabajen mucho y se sacrifiquen todavía más y ha sido esta precaria situación económica la que ha llevado a que se efectúen unas 30 manifestaciones sociales durante este año.

 

Lo anterior aunado a una expectativa de vida de los 33 años debido a la alta tasa de enfermos de Sida, enfermedad que se ha disparado en los últimos años debido a la poligamia y a la promiscuidad que son defendidas como manifestaciones culturales.

 

Hace 10 años, cuando se desencadenó la epidemia de Sida, el rey expidió una antigua ley de abstinencia sexual que prohibía a los hombres tener relaciones sexuales durante cinco años. Pero el primero en incumplirla fue el propio rey quien por esos años escogió a su esposa número nueve, una jovencita de 17 años. Por romper la prohibición pagó la multa de una vaca.

 

Su incumplimiento de la ley no quedó ahí ya que dos años después eligió a otra joven de 18 años como su esposa número diez. Este matrimonio tomó un poco de tiempo en consumarse porque inesperadamente la madre de esta joven demandó al rey, aunque eventualmente retiró su acción y su hija es ahora parte de la casa real de Suazilandia. Cabe señalar que ya hay otra esposa número once.

 

Suazilandia tiene una Constitución, pero el rey sigue estando por encima de la ley y pese a que existen ciertos partidos políticos, muchos permanecen en la ilegalidad sin posibilidad de participar en las elecciones para elegir a los miembros del Parlamento, llamado Libandla, órgano que se limita a debatir las propuestas del Gobierno y a aconsejar al Rey. Este parlamento consta de una Cámara Alta o Senado compuesto por 20 miembros nombrados por el Rey y otros 10 elegidos por la Asamblea y una Cámara Baja o Asamblea compuesta por 10 miembros nombrados por el Rey y otros 55 elegidos por votación popular.

 

Las acusaciones de corrupción contra el rey Mswati III y su familia han sido también el motor que ha impulsado a las manifestaciones sociales que si bien no pretenden eliminar la monarquía, si buscan que la forma de gobierno evolucione a una monarquía constitucional.

 

 

Más información Daily Mail

 

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