El jueves pasado otra monja busdita se prendió fuego en Sichuan, provincia suroccidental de China, en protesta por la represión religiosa del gobierno de su país. Con ella son ya dos monjas y nueve monjes budistas los que se inmolan en China en este año.

 

Frente a las protestas que piden libertad para el Tíbet y el regreso de su líder espiritual, el Dalai Lama y los actos de inmolación de los monjes, el gobierno chino ha optado por un mayor control particularmente en el área del monasterio tibetano de Kirti, lo que a su vez ha generado mayores manifestaciones y preocupación en la ONU.

 

A este respecto por lo menos media docena de relatores y expertos de la Organización de las Naciones Unidas han expresado su preocupación por las restricciones impuestas en China a los derechos humanos, entre los que se cuentan el relator para la libertad religiosa y de credo, Heiner Bielfeldt; el relator para el derecho de asociación y reunión pacífica, Maina Kiai; y, el relator para la libertad de expresión, Frank La Rue.

 

En la zona del monasterio de Kirti se ha desplegado recientemente un fuerte operativo de seguridad y se ha restringido el acceso a Internet y servicios de mensajería celular, además de que se reporta que se ha restringido el acceso de periodistas a la zona.

 

Frente a esta situación los diferentes relatores de la ONU pidieron al Gobierno de China que levante las medidas impuestas y se permita el ejercicio de los distintos derechos particularmente el de la libertad religiosa, de asociación y de libre expresión.

 

 

Más información ONU

 

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