En China prevalece la indignación por la indiferencia que varios transeúntes y automovilistas mostraron al cuerpo herido de Yueyue, una niña de dos años que fue atropellada dos veces. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Foshan, en la provincia de Guangdong, y fueron captados por las cámaras de vigilancia de la zona comercial.

 

El ensangrentado cuerpo de la pequeña estuvo en la calle sin que nadie le prestara auxilio por un período de siete minutos, hasta que una trabajadora de limpieza le brindó los auxilios necesarios y llamó a servicios de emergencia.

 

Para muchos esta indiferencia se debe a una nueva moral que empieza a prevalecer en un país que corre, aunque no lo quiera, al ritmo del capitalismo. Pero para otros el asunto es más serio y se debe al temor que prevalece en la sociedad de ser acusados del accidente o de ser extorsionados por un delito que no cometieron.

 

En una sociedad en donde se sigue denunciado la corrupción de las autoridades y donde suelen pagar unos por otros, parecería ser que fue el miedo a verse inmersos en largos y penosos procesos penales, en los que pudieran perder todos sus ahorros para contratar una defensa tras ser  acusados de haber ocasionado las lesiones y en donde los familiares de la víctima podrían extorsionarlos por haber brindado la ayuda, como se conoce que ya ha sucedido con otros “buenos samaritanos” que están presos porque los jueces han concedido responsabilidad por accidentes que no ocasionaron.

 

No se sabe a ciencia cierta el estado de salud de Yueyue. Unos reportan que falleció debido a las múltiples heridas y otros dicen que permanece en coma profundo o que ya fue declarada su muerte cerebral. Mientras, las autoridades declaran que ya hay dos conductores detenidos acusados de haber atropellado a la niña y no haberle proporcionado los auxilios necesarios ni haberse hecho responsables del accidente.

 

Una penosa situación que esta vez se hizo evidente gracias a cámaras de video, pero que sucede con más frecuencia de lo que desearíamos no nada más en China sino también en nuestro país en donde el miedo a enfrentar a las autoridades y al sistema judicial, ya sea por haber ocasionado el accidente o por temor de ser injustamente acusados, evita que se brinden los primeros auxilios, aunque ello también signifique un delito en algunas legislaciones, y que el asunto parezca indiferencia social y no una reacción ancestral de supervivencia.

 

Más información The Guardian

 

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