Las adopciones ilegales que se presentaron en Argentina durante la última dictadura militar de 1976 a 1983 y el consiguiente reclamo de la búsqueda de la verdad del origen de los niños adoptados por asociaciones como las Abuelas de la Plaza de Mayo, sigue generando controversia en Argentina.

 

En Argentina se creó el Banco Nacional de Datos Genéticos con información de los miles de desaparecidos, en su mayoría jóvenes, durante el régimen militar, y una ley que obliga a las personas de quien se piense son descendientes de esos desaparecidos a dar una muestra de ADN para hacer un comparativo con la base de datos. Es el caso que han vivido los hijos de la directora del Grupo Clarín, los hermanos Noble Herrera.

 

La experiencia de lo que ha sucedido hasta el momento en Argentina muestra que las personas que han conocido debido a esta base de datos sus orígenes, optan o por cortar todo lazo con las familias de crianza o por no reconocer lazos con las familias biológicas. En cualquier caso, los padres adoptivos son procesados por apropiamiento ilegal de menores, por la adopción ilegal.

 

El caso que plantea un nuevo reto para la justicia argentina, y por ende para su normativa en materia de derechos humanos, es cuando una persona que ha sido reconocida como hijo biológico de desaparecidos desea establecer vínculos con su familia biológica, pero sin romper con su familia adoptiva.

 

Este es el caso que ha planteado Hilario Bacca, nombre con el que ha vivido los últimos 32 años de vida, pero a quien un juez, después de obligarlo a entregar una muestra de ADN al banco de datos, obliga a cambiar su nombre a Hilario Federico Cagnola Pereyra.

 

Hilario conoció que nació en cautiverio en la Escuela de Suboficiales de Mecánica de la Armada que operaba como un centro de detención y tortura. Por testimonio de otros reclusos supo que la intención de su madre, de quien ya se identificaron sus restos, era llamarlo Federico y por eso se le quiere adicionar ese nombre al de Hilario.

 

Sus padres de crianza, sujetos a proceso aunque en libertad provisional, han declarado que el niño les fue entregado por una amiga pero que desconocían su origen.

 

Hilario, por sus razones personales e íntimas, no quiere romper con sus padres de crianza ni dejar de llamarse como lo ha hecho sus 32 años de vida, pero quiere reconocer ese pasado de muerte y dolor y poder ser uno a partir de todas sus circunstancias y por eso solicitó al juez le permita conservar su nombre e incorporar los apellidos de sus padres biológicos para ser conocido como Hilario Federico Bacca Cagnola Pereyra.

 

Pero los tribunales se declararon incompetentes para cumplir esta voluntad de Hilario debido a un vacío legal pues la ley establece que se toma una identidad o la otra, así que el fallo judicial que se emitió insta al poder legislativo a generar la normativa que permita definir la situación.

 

Grupos defensores de derechos humanos dicen que conocer la verdad es un derecho de la sociedad, pero el derecho al nombre es un derecho personalísimo por lo que es Hilario el único que puede decidir el nombre que identifique quien es y no la sociedad como ente. Por eso su abogado señala que no se están respetando los derechos humanos de su cliente como ser individualizado.

 

No se prevé que el Congreso legisle pronto sobre el particular por lo que el derecho de Hilario al nombre podría quedar en suspenso por algún tiempo.

 

 

Más información BBC

 

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