El pasado 8 de julio las autoridades de Senegal anunciaron que ayer, 11 de julio, el ex presidente de Chad, Hissene Habré, sería extraditado a su país para que se cumpliera con la sentencia de pena de muerte impuesta hace tres años por un tribunal. Sin embargo, una apelación de último momento por parte de la Alta Comisionada de los derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, detuvo la extradición.

 

Hissene Habré llegó al poder en Chad en 1987 gracias a un golpe de estado, aparentemente apoyado por los Estados Unidos y Francia pues veían en Habré un aliado en contra de Gaddafi en Libia.

 

Por sus actos de tortura, Habré fue apodado como el Pinochet africano, en clara alusión al dictador chileno Augusto Pinochet,  iniciando actos de genocidio o “limpieza racial” en contra de varias etnias en su país. Fue derrocado en 1990, refugiándose en Senegal, país en donde ha radicado desde esa  fecha.

 

Debido a la presión de varios grupos de derechos humanos, como Human Rights Watch, la fiscalía en Senegal decidió en el año 2000 presentar cargos contra el ex dictador de Chad, pero una corte de ese país señaló que Habré no podía ser juzgado en ese país porque los delitos que le eran imputados no habían sido cometidos en Senegal y por tanto se carecía de jurisdicción.

 

Algunas víctimas de Habré, entre ellos tres belgas, recurrieron a los tribunales de Bélgica, país en donde está prevista la jurisdicción universal según la cual se puede juzgar a una persona por haber cometido crímenes contra la humanidad sin importar el país, y se emitió orden de arresto contra Habré en 2005 por tortura, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra cometidos durante su mandato presidencial y solicitó a Senegal su extradición.

 

Sin embargo Senegal no procedió con la extradición y en su lugar, a petición de la Unión Africana,  modificó su Constitución y sus leyes para incluir la jurisdicción universal y así poder proceder judicialmente en contra de Habré.

 

Mientras, en el Chad se siguió juicio en ausencia en contra de Hissene Habré, encontrándolo culpable de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y sentenciándolo a la pena de muerte en agosto de 2008 y emitiendo la correspondiente solicitud de extradición a Senegal.

 

El abogado de Habré denunció numerosas faltas al debido proceso en este juicio seguido en Chad, denunciando el secreto en que se siguió y la falta de notificación a su defendido y que por ese hecho le fueron violados sus derechos humanos.

 

Modificado el marco jurídico senegalés, el 16 de septiembre de 2008, catorce víctimas presentaron una denuncia en contra del dictador por tortura y crímenes de guerra, pero en lugar de proceder en contra de Habré, Senegal solicitó a la comunidad internacional 27 millones de euros para sufragar los gastos del juicio.

 

Tras esta petición, Bélgica solicitó a la Corte de Justicia Internacional su intervención para solicitar a Senegal la extradición de Habré o bien el inicio de su juicio. La Corte Internacional de Justicia negoció con Senegal y acordaron un nuevo presupuesto de 8.59 millones de euros.

 

Por otra parte, la Corte de Justicia de la Comunidad Económica de Países del Oeste de África presionó también a Senegal para establecer un tribunal especial para juzgar a Habré. Después de arduas negociaciones, Senegal aceptó en abril de este año establecer un tribunal especial para juzgar a Habré, en colaboración con la Unión Africana y con Chad. Sin embargo, sin mediar explicación, el 30 de mayo de este año establecieron un tribunal local para seguir el juicio.

 

Pese a que varios grupos abogaban para que Habré fuera en su caso extraditado a Bélgica para que iniciara el proceso en su contra, el tribunal senegalés anunció que Hissene Habré sería extraditado a Chad a fin de que se cumpliera su sentencia.

 

Fue esta decisión la que fue apelada por la ONU, bajo las consideraciones de que en el Chad podría ser torturado y de que Senegal ratificó la Convención de las Naciones Unidas en contra de la Tortura y que en vista de ello necesita obtener garantías de parte del gobierno de Chad de que Habré no será torturado y de que recibirá un juicio justo ante de ser extraditado.

 

Así que hasta el momento Hissene Habré sigue en Dakar, capital de Senegal, bajo arresto domiciliario, esperando que se defina el lugar en donde tendrá que enfrentar a la justicia.

 

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