Los jueces del estado de Nueva York, en Estados Unidos, están renunciando a sus puestos, no para retirarse y vivir de su pensión, sino para cambiar de lado del estrado y regresar al litigio.

 

¿La razón? Los bajos salarios del poder judicial en ese estado que lo posicionan en el lugar 46 de los 50 estados en cuanto a nivel salarial de jueces y magistrados.

 

Desde 1999 no ha habido incremento en el salario de los jueces, ganando hasta $144,000 dólares al año mientras que los abogados litigantes llegan a ganar, si son asociados del despacho, un promedio de $1.4 millones de dólares.

 

Este bajo nivel salarial hace sentir a los jueces que administran justicia para los demás pero que ellos no la están recibiendo y si bien ninguno esperaba hacerse rico como juez, tampoco esperaban ser un nivel adquisitivo menor y tener que renunciar a sus casas de campo para pagar la hipoteca de sus departamentos y las colegiaturas de los hijos.

 

De acuerdo con estudios realizados, uno de cada 10 jueces en el estado está renunciando para regresar al litigio, lo que totalizó el año pasado el retiro de 110 jueces de los 1,300 puestos disponibles en el estado.

 

La decisión de dejar el cargo de juez no es fácil ya que se trata de un puesto de prestigio y autoridad, pero algunos jueces que han llegado a esta decisión consideran que antes de su deber con la ciudadanía está su deber hacia su familia y por ello toman la difícil decisión.

 

En septiembre de este año el congreso estatal revisará los salarios judiciales para determinar si se hace un incremento y de cuánto. Cabe señalar que Nueva York es el estado de la Unión Americana que ha negado aumento salarial a los cargos judiciales por mayor número de años, totalizando 12.

 

Analistas consideran que el congelamiento de los salarios no hubiera sido tan notorio si en principio la carrera judicial no hubiera estado sobrepagada, pero la realidad es que la crisis financiera está impactando directamente en los bolsillos de los jueces quienes no aceptan que gane más que ellos un asistente judicial o un director de escuela, cargos que en estos doce años sí han recibido sus consabidos incrementos salariales.

 

Más allá de las decisiones personales de los jueces, estas renuncias se plantean como una crisis que el poder judicial del estado debe revisar.

 

Más información The New York Times

 

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