La Audiencia de Múnich, tribunal alemán que revisó el caso del ucraniano nacionalizado estadounidense, John Demjanjuk, conocido en algún momento como Iván el Terrible, y quien fuera guardia de una prisión nazi en Sobibor, dictó sentencia de culpabilidad en contra de este hombre de 91 años.

 

Es la primera vez que en un tribunal alemán se dicta sentencia en contra de una persona que no fue acusada de un delito en particular, sino de haber colaborado con el homicidio de más de 27,900 judíos cautivos en dicha prisión.

 

Demjanjuk, de acuerdo con las investigaciones, fue conocido como Iván el Terrible en la prisión por sus actos de extrema crueldad. Finalizada la guerra emigró a Estados Unidos haciéndose pasar por víctima del nazismo y se estableció en el estado de Ohio donde trabajó en una planta armadora de carros.

 

En 1986 fue requerido por el gobierno de Israel para responder de sus crímenes y ahí fue sentenciado a pena de muerte. Sin embargo, tras recibirse nueva evidencia, fue liberado por quedar en duda de si se trataba de Iván el Terrible o de otra persona.

 

Regresó a Estados Unidos donde perdió la ciudadanía por no haber dado a conocer sus antecedentes nazi y en 2008 fue requerido por Alemania en donde se están efectuando lo que se consideran serán los últimos juicios en contra de nazis. La extradición se concluyó en 2009 y el juicio en Múnich duró 18 meses, más de lo previsto debido a las suspensiones del proceso por el estado de salud del acusado.

 

La defensa basó su caso en la poca certeza sobre la identidad del guardia de seguridad en Sobibor con su defendido. La fiscalía, por su parte, fundó su caso en una  tarjeta de identidad cuya autenticidad fue cuestionada por la defensa, pero que el tribunal consideró auténtica. Ese documento ya había sido declarado auténtico por un tribunal en Estados Unidos.

 

Demjanjuk fue condenado a cinco años de prisión, uno menos que lo solicitado por la fiscalía. La prensa reporta que Demjanjuk escuchó el veredicto desde su silla de ruedas, sin mostrar ninguna reacción emocional, ocultando sus ojos detrás de lentes oscuros y negándose a declarar sobre la sentencia agitando su cabeza de modo negativo.

 

La defensa de Demjanjuk interpuso un recurso de apelación a la sentencia por lo cual el acusado fue puesto en libertad a pocas horas de conocerse el veredicto de culpabilidad.

 

 

Más información BBC

 

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