A medida que las leyes cambian para incluir más y más supuestos, los conflictos aumentan y las decisiones ante los tribunales cambian de rubro para contestar preguntas cada vez más específicas.

 

La pregunta que ahora debe resolver el poder judicial del estado de Nueva Jersey en Estados Unidos es quién es un hombre, es decir, quien pertenece al sexo masculino, para determinar si en determinados casos hay o no discriminación.

 

El caso fue llevado a la Corte por El’Jai Devoureau, quien desde 2006, gracias a una operación de cambio de sexo, es reconocido como hombre para todos lo efectos legales, desde su acta de nacimiento expedida por el estado de Georgia en donde cambia el género de femenino a masculino, hasta su licencia de manejar y su número de seguridad social.

 

El fue despedido de su trabajo de medio tiempo en el que debía verificar que los sujetos a pruebas antidoping orinaran directamente en los envases que se llevan al laboratorio, es decir, tenía que entrar a un baño de hombres y ver a éstos orinar.

 

Devoureau siempre se presentó como hombre, pero cuando la jefa supo que se trataba de un transexual, lo despidió.

 

La empresa argumenta que el despido no se debió a la discriminación, sino al hecho de que existen ciertos trabajos que son más aptos para ciertos sexos. Por ejemplo, se prefiere contratar enfermeras mujeres para las maternidades de los hospitales y en este caso se considera que es más apto para el trabajo un hombre porque el trato es con otros hombres en urinales.

 

Entonces, ¿quién es un hombre? Y de determinarse que un transexual no es ni hombre ni mujer, sino transexual, ¿se debe crear un listado de trabajos y situaciones específicos para ellos? ¿Entonces no vale el reconocimiento legal que el estado hace del cambio de sexo?

 

Una cuestión que no se plantea sencilla de resolver y que será relevante para el futuro tratamiento legal en los casos de transexuales.

 

Más información The New York Times

 

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