En el estado de Texas, en Estados Unidos, se ha desatado una polémica en torno de la ejecución de la pena de muerte por inyección letal debido al cambio de una de las sustancias utilizadas en estas ejecuciones.

 

Se trata de la sustitución del pentotal sódico por pentobarbital. La primera sustancia es un sedante utilizado para dar muerte a los animales y que en los humanos se utiliza para tratar las convulsiones. Como parte de la inyección letal, es la primera sustancia utilizada porque seda al reo y le evita el dolor. Posteriormente se inyectan otras dos sustancias, una que relaja sus músculos y otra que paraliza el corazón.

 

El problema con el pentotal sódico es que la única empresa en los Estados Unidos que se dedicaba a su fabricación, Hospira Inc., decidió por asuntos de administración internos, que dicha sustancia debía producirse en su planta en Italia. Pero el gobierno italiano exigió que para ser exportado debía garantizarse que no iba a ser utilizado para realizar ejecuciones, garantías que la compañía no pudo ofrecer. Por ello es una sustancia que ya no se puede adquirir en los Estados Unidos ni importar de otros países porque al igual que Italia, han prohibido las exportaciones de las sustancias que sean utilizadas para ejecutar reos, como el caso de Alemania.

 

Esta situación ha detenido las ejecuciones pendientes en Arizona, California, Oklahoma, Kentucky y Ohio. El estado de Texas había declarado que tenía suficiente pentotal sódico para realizar sus ejecuciones. Sin embargo sus reservas caducaron el pasado 31 de marzo por lo que las ejecuciones planeadas para este mes han sido recurridas por los abogados defensores de los reos.

 

Tal es el caso de Cleve Foster, un hombre de 47 años sentenciado por  el homicidio de una mujer. Su ejecución estaba planeada para el mes de enero, pero a última hora sus abogados lograron detenerla al demostrar que una prueba de inocencia no había sido suficientemente valorada. El caso fue escuchado en una corte de apelaciones que finalmente rechazó la defensa y decidió seguir adelante con la ejecución y se estableció fecha para ayer martes.

 

Sin embargo, el mes pasado la defensa volvió a interponer un recurso bajo el argumento de que la normativa interna en el estado de Texas respecto de la sustitución del pentotal sódico por pentobarbital no estaba establecida y señalaron que al ser ésta última una droga experimental no debería ser usada en las ejecuciones.

 

El caso fue rechazado por la corte de apelaciones, pero la defensa lo llevó ante la Suprema Corte del estado, quien decidió ayer detener esta ejecución por lo que es la segunda vez que Cleve Foster se salva de la muerte.

 

En Estados Unidos, 35 estados tienen prevista la pena de muerte en su legislación penal y Texas es el estado que más ejecuciones realiza. Estas cifras hacen de ese país uno de los cinco primeros en utilizar la pena capital al lado de China, Irán, Arabia Saudita y Yemen, de acuerdo con los últimos reportes de Amnistía Internacional.

 

Más información The New York Times

 

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