Si nos quejamos como Joaquín Sabina de la excesiva injerencia del estado en los asuntos privados, ¿qué podrán decir las novias afganas que preparan sus bodas bajo la amenaza de la expedición de una conservadora ley que va a regular hasta el número de sus invitados? (Ver Por cigarro de Sabina multan a un hotel en Uruguay)

 

Esta iniciativa propone regular que los vestidos de las novias cumplan con el recato impuesto por las leyes de la Sharia y que no se enseñe nada de piel. Y nada significa que no se exhiba ni el cuello, ni los hombros, ni los brazos ni las piernas.

 

Pero no solo pretenden asegurarse que las novias sean rectadas, sino también sencillas y por eso proponen establecer que los vestidos de novias no cuesten más de $100 dólares, con lo que se eliminarían los holanes, encajes y pedrería que gustan a las novias. Actualmente los vestidos más baratos de segundo y tercer uso se pueden comprar en Kabul por no menos de $200 dólares, llegándose a pagar por uno nuevo hasta $1,000 dólares.

 

Y si consideras que estos es un exceso de intromisión, hay más: no se podrá invitar a más de 300 personas y el costo de la comida para los invitados no podrá exceder de $5.00 dólares por persona; las fiestas de las diversas ceremonias que conforman el matrimonio afgano no podrán ser ni muy largas ni excesivas; y se debe respetar estrictamente la norma que establece que los hombres y las mujeres permanezcan separados en las recepciones.

 

¿Quién va a cumplir? Probablemente los más conservadores, pero para no dejarlo al libre albedrío de los ciudadanos, en la iniciativa está prevista la creación de comités conformados por representantes del ministerio de asuntos religiosos que se encarguen de monitorear las bodas y asistir a las recepciones para asegurarse del irrestricto cumplimiento de la ley.

 

Esta iniciativa fue propuesta por el ministro de justicia y en breve será analizada por el gabinete y se trata, de acuerdo con los analistas del diario británico Guardian, de otra medida que el gobierno impone en detrimento de los derechos de las mujeres, como la decisión del año pasado de la Corte de encarcelar a las mujeres que dejen el domicilio conyugal.

 

Para dar a conocer mejor el panorama de la situación de las mujeres en ese país, el diario cita a un representante del ejército de los Estados Unidos que fue testigo de la celebración del Día Internacional de la Mujer en la provincia de Ghazni el pasado 8 de marzo en donde el gobernador organizó una jornada de festejos que inició con la presencia de numerosos oradores, todos hombres, salvo dos mujeres, quienes hablaron toda la mañana sobre la importancia de la obediencia marital de la mujer. Terminada la jornada, los hombres procedieron al festín preparado para la ocasión mientras las mujeres, según la costumbre, esperaban afuera a que ellos terminaran para poder entrar a comer las sobras de sus maridos. Así, se celebró un evento en donde quedó claro que este gobernador no ha terminado de entender de que se trata el Día Internacional de la Mujer.

 

Más información The Guardian

 

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