La semana pasada Aragón se convirtió en la segunda comunidad en España, después de Andalucía, en aprobar una legislación sanitaria que regula la llamada muerte digna.

 

Esta ley tiene por objeto regular los derechos de los pacientes durante el proceso de su muerte y los deberes del personal de salud y las garantías que las instituciones sanitarias están obligadas a proporcionar.

 

De esta forma se reconoce el derecho al consentimiento informado, es decir, que los pacientes mayores de edad o menores emancipados que afronten el proceso de su muerte en un hospital público o privado, conozcan su pronóstico y los tratamientos e intervenciones que se le puedan aplicar y, decidir voluntariamente si autoriza dichos cuidados o los rechaza.

 

La ley estipula la obligación de los médicos no solo de informar a los pacientes, sino también de respetar su voluntad, independientemente de que, éticamente, esta voluntad no coincida con la del médico, sin regularse en este caso el derecho a la objeción de conciencia.

 

Para estos efectos se actualizará un registro de últimas voluntades que podrá ser consultado por médicos del sector salud a fin de respectar las decisiones de los pacientes y se crean comités de ética para valorar y decidir el curso de las acciones en los casos más difíciles.

 

También se otorga el derecho a los pacientes a recibir tratamiento para el dolor, incluso sedaciones, y a recibir tratamientos paliativos en los hospitales o en sus domicilios.

 

A nivel nacional España no cuenta aún con una legislación sanitaria en materia de cuidados paliativos y muerte digna, aunque se prevé que una iniciativa de este tipo presentada por el gobierno sea discutida en los próximos meses en el Congreso.

 

En México, las modificaciones a la Ley General de Salud en materia de cuidados paliativos, fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación en enero de 2009 garantizando el derecho de los mexicanos con enfermedades terminales, es decir, con una expectativa de vida menor de 6 meses, de recibir toda la información respecto de su estado y las alternativas y tratamientos médicos, con la posibilidad de aceptar o rechazar dichos tratamientos.

 

Los cuidados paliativos, pese a que hay quienes expresan que se trata de una trampa hacia la eutanasia, no hacen referencia a lo mismo puesto que por cuidados paliativos solo se puede rechazar el tratamiento, mientras que cuando se aprueba la eutanasia se autoriza a administrar medicamentos para terminar con la vida de los pacientes, como el caso de la clínica Dignitas en Suiza.

 

 

Más información El País

 

www.miabogadoenlinea.net