El 15 de Julio de 2009, Natalya K. Estemirova fue secuestrada en la puerta de su casa en Grozny, Chechenia, y su cadáver fue encontrado días después en una carretera en Ingusetia. Se trataba de una de las más prominentes activistas de derechos humanos de Chechenia, quien se atrevió a retar en numerosas oportunidades la autoridad del presidente, Ramzan A. Kadyrov.

 

Natalya Estemirova trabajaba en la organización de derechos humanos Memorial al lado de otros luchadores sociales como Oleg P. Orlov, quien ahora está siendo enjuiciado penalmente por difamación tras haber señalado a Kadyrov como el responsable de la muerte de su colega.

 

Dado las veladas amenazas de muerte que llevaron a Natalya a huir de Chechenia con su hija previo a su homicidio y las declaraciones del presidente de tener las manos llenas de sangre, pero de no arrepentirse de ello porque se trata de sangre de enemigos de la república, Oleg Orlov acusó al régimen, y directamente al presidente, del homicidio.

 

Debido a esta acusación, Kadyrov demandó civilmente a Orlov y tres meses después del homicidio el juez falló a favor del presidente y se ordenó a Memorial y a Orlov a publicar una retractación pública de las acusaciones en su sitio web y a pagar $2,300 dólares por concepto de daños.

Pero para “limpiar el nombre de la república”, Kadyrov también presentó una denuncia penal en contra del activista en donde lo acusa de difamación. De ser encontrado culpable, Orlov podría ser condenado a pasar hasta tres años en prisión.

 

El abogado de Kadyrov, quien debido a las leyes del país puede colaborar con la fiscalía en la persecución de este caso, declaró que el veredicto de culpabilidad no solo enviaría a prisión a Orlov, sino que también significaría el fin de Memorial pues daría elementos a la FSB, organismo sucesor de la KGB, para clausurar la organización de derechos humanos.

 

La defensa de Orlov sigue señalando como culpable del homicidio de Natalya Estemirova a Kadyrov al interrogar a diferentes testigos que han manifestado que las amenazas siempre provinieron de Kadyrov hacia Memorial y Estemirova y nunca de la organización hacia la seguridad del estado. Basan parte de su defensa en el hecho de que Estemirova, tras su secuestro, fue trasladad varios kilómetros, pasando varios puntos de revisión policial sin que sus secuestradores hayan sido detenidos en ninguno de ellos, lo que apunta a la colusión de las autoridades.

 

En el juicio está previsto que Kadyrov testifique en enero próximo y que el veredicto del juez se de a conocer muy pronto después de ello.

 

Mientras el juicio por difamación prosigue en contra de Orlov, las autoridades han señalado como responsable del homicidio a un islamista que fue muerto por la policía en el 2009. Declararon que encontraron el arma homicida al lado de un documento de  identificación con la fotografía del supuesto homicida.

 

Para Orlov este es un intento de responsabilizar del homicidio a otra persona, quien no nada más es un insurgente, sino una persona muerta e hizo la petición formal a las autoridades de dar a conocer el desarrollo del caso mostrando las líneas de investigación. Esta petición fue rechazada.

 

De acuerdo con el periodista de The New York Times, este juicio demuestra que en Rusia sigue siendo peligroso acusar a altos funcionarios, ya que revierten las acusaciones por la vía judicial haciendo operar la maquinaria a su favor, como también lo demuestra la condena de este lunes pasado al magnate ruso Mijail Jodorkovsky, quien fue declarado culpable por lavado de dinero en un juicio que se ha visto como una venganza política del ex presidente ruso Vladimir Putin.

 

 

Más información The New York Times

 

www.miabogadoenlinea.net