El pasado domingo, Sebastián Piñera, presidente de Chile, anunció que para el festejo del Bicentenario de su país, a celebrarse el próximo 18 de septiembre, no se concederá ningún indulto general como lo propusieron la semana pasada las iglesias católica y evangélica.

 

Con esta declaración puso fin a una seria controversia que se gestó al interior de esa nación tras conocer que ambas iglesias, particularmente la católica, proponían el indulto general, incluyendo a ex militares, a quienes se encuentran en cárceles o en procesos penales por haber violado derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, bajo el considerando de que ello daría pie a una verdadera reconciliación en el país.

 

Sin embargo la opinión del mandatario fue la contraria y señaló que en los pasados 10 años se han concedido 3 indultos, “y en los tiempos y circunstancias actuales, no es prudente ni conveniente promover el otorgamiento de un nuevo indulto de carácter general.”

 

Agradeciendo la intercesión de las iglesias, anunció que retomará de sus propuestas la concesión de indultos particulares, basándose en cuestiones específicas de cada caso como la edad de la persona o enfermedades terminales, pero señaló que de ninguna manera se incluirán a quienes fueron condenados por haber cometido delitos especialmente graves como de lesa humanidad, narcotráfico o terrorismo.

 

Sobre este particular, los representantes de la Agrupación de Familiares de Detenidos desaparecidos esperan se les aclare si bajo el término de delitos de lesa humanidad se incluyen las violaciones a derechos humanos como el secuestro permanente, la tortura y los demás delitos que han sido utilizados para condenar a los responsables de desapariciones, todo en ello en vista de que la legislación penal chilena no incluye estos delitos como crímenes contra la humanidad.

 

Durante su discurso, el presidente chileno señaló que su gobierno se inclina por una reforma integral del sistema penitenciario por lo que concedió un plazo de tres meses a su ministro de Justicia para que entregue un completo análisis de la situación de los reclusos en las cárceles y del trabajo de los gendarmes y partir de ahí hacia la reestructura de las prisiones chilenas que, al igual que la mayoría de las cárceles mexicanas, tienen serios problemas de hacinamiento.

 

Fuente El Mercurio

 

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