En una decisión que muchos consideran más política que jurídica por emitirse un día antes de que se dictamine sobre la situación legal de Kosovo, el Tribunal Internacional para la Antigua Yugoslavia (ICTY) ordenó que se reinicie el juicio en contra del ex líder rebelde y ex primer ministro de Kosovo, Ramush Haradinaj y otras dos personas.

 

Originalmente fue acusado de 37 cargos que incluían la limpieza étnica, violaciones y otros crímenes de guerra cometidos mientras fue líder del Ejército de Liberación de Kosovo en 1998 que buscó la independencia de Serbia.

 

Haradinaj fue absuelto de estos 37 cargos en abril del 2008 por falta de pruebas, semanas después de que Kosovo se declarara independiente de manera unilateral, pero la fiscalía introdujo un recurso de apelación en contra de ese fallo. Ese recurso fue resuelto por la Corte de Apelaciones mediante este fallo que ordena la repetición parcial del juicio por 6 de los 37 cargos que originalmente se le imputaban.

 

La Corte de Apelaciones, cuyo veredicto no fue unánime, fundamenta la repetición del juicio en el hecho de que muchos testigos fueron intimidados por lo que no se presentaron a declarar y que debido a ello la integridad del tribunal al momento de juzgar el caso se vio comprometida.

 

La orden de arresto en contra de Haradinaj y otros dos colaboradores cuyos juicios serán reiniciados igualmente, se emitió hace dos días y en ella se les ordena regresar a La Haya, sede del tribunal para esperar el juicio cuya fecha de inicio no fue dada a conocer.

 

Esta decisión se presentó horas antes de que la Corte de Justicia Internacional, también con sede el La Haya, decidIiera la legalidad de la independencia de Kosovo al dictaminar que la misma no violó ninguna norma de Derecho Internacional. 

 

Para los serbios, quienes ven con recelo el tribunal porque la mayoría de los indiciados son serbios, la noticia fue muy bien recibida. Pero para los kosovares la noticia se tomó en sentido contrario pues apoyan la inocencia de el ex líder rebelde, quien llegara a ser primer ministro en 2004 por 100 días, cuando tuvo que renunciar para enfrentarse a las acusaciones que se formularon en su contra por el ICTY.

 

Fuente ONU

 

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