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En un afán de ser una sociedad incluyente, en Corea de Sur se ha reservado el oficio de masajista a los invidentes.

 

Tal decisión, que se tomó también con la idea de garantizar la privacidad de los clientes, a quienes quizá sea importante el anonimato cuando solicitan su “happy ending”, está siendo analizada porque también es discriminatoria.

 

Así, los masajistas que no son invidentes han llevado el caso ante la Corte Constitucional para que decida sobre la disposición ya que exponen que tienen que trabajar al margen de la ley y ser tratados como delincuentes y que por tanto la ley los discrimina por su condición de videntes. En este país los masajistas son registrados por el gobierno, lo que significa que los no invidentes que se dedican a este oficio lo hacen de manera ilegal.

 

Los invidentes, por su lado, están en contra de que la ley sea modificada ya que dicen que ellos son discriminados en todas las demás profesiones y oficios y que en los masajes han encontrado una fuente de empleo segura que de otra manera no tendrían. Es un nicho de empleo tan seguro para ellos que en las escuelas para invidentes además de enseñarles el sistema Braille, les dan la capacitación para ejercer como masajistas.

 

Se trata de una decisión difícil y complicada ya que las mismas autoridades saben que es muy difícil que los discapacitados visuales obtengan trabajo y es parte de la política gubernamental incluirlos en la vida cotidiana, pero también reconocen que se trata de una práctica discriminatoria.

 

Teóricamente el estado debe buscar siempre el bien de la mayoría, pero en todos lados se manejan casos de excepción ¿Será que se inclinan por proteger en este caso a una minoría? Habrá que seguir la decisión de la Corte.

 

Fuente BBC Mundo

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