Embarazada con vestido blanco

Respecto de un programa de capacitación técnica, se conoce que a trabajadoras vietnamitas se limitan derechos reproductivos

Una encuesta realizada a 59 mujeres vietnamitas que participan o han participado en el programa de Formación de Pasantes Técnicos de Japón, han puesto en evidencia el maltrato laboral al que siguen estando sujetas las mujeres extranjeras y la violación a sus derechos reproductivos.

Desde 1993 está vigente en Japón un programa de capacitación técnica a trabajadores extranjeros, Technical Intern Training Program, que en 2017 fue reformado para crear la Organización de Formación de Pasantes Técnicos. Su objetivo es promover la cooperación internacional mediante la transferencia de habilidades, tecnología o conocimientos en las industrias japonesas a los países en desarrollo a través del desarrollo de recursos humanos, garantizando una formación técnica adecuada para los pasantes y la protección de los pasantes técnicos.

Sin embargo, debida a la constante violación de los derechos humanos y laborales de los participantes, el gobierno japonés está considerando una nueva reforma.

De las 59 mujeres originarias de Vietnam participantes en la encuesta realizada por Kyodo News, 36 dijeron que habían recibido instrucciones de organizaciones intermediarias para evitar el embarazo. Nueve de ellas respondieron que estas organizaciones intermediarias, que reclutan en los países de origen y envían a las trabajadoras a Japón, les instruyeron a optar por algún tratamiento anticonceptivo. Cinco de ellas, que actualmente trabajan en Japón, están en tratamiento anticonceptivo. Una de ellas respondió que tenía entendido que si quedaba embarazada se daría por terminada su participación en el programa y enviada de regreso a su país. Las otras cuatro no recibieron tratamiento, citando los elevados costos, entre otras razones.

La legislación laboral japonesa protege los derechos reproductivos de las mujeres, nacionales y extranjeras, entre ellos el derecho a decidir un embarazo, permisos por maternidad y la atención prenatal, natal y posnatal, de manera similar a como se protegen en México. Sin embargo, el acoso por embarazo, conocida con el término matahara, es una realidad que incluye la degradación de nivel, la intimidación por parte de los colegas o la presión de los jefes para que renuncien. Esta situación ha llevado a que muchas profesionistas decidan no tener hijos, lo que está teniendo un fuerte impacto en la tasa de natalidad.

Sobre esta situación, en marzo de 2023, la Corte Suprema falló sobre una trabajadora vietnamita que sepultó en cajas de cartón a sus hijos gemelos mortinatos, diciendo que a nadie había dicho del embarazo ni había solicitado atención prenatal, por miedo a ser deportada.

Sobre esta situación, Jiho Yoshimizu, representante de la organización sin fines de lucro involucrada en la encuesta, dijo que es cuestionable si los participantes realmente han podido elegir la anticoncepción por su propia voluntad.

“Es un problema desde una perspectiva humanitaria que las citas, el matrimonio y el embarazo de las trabajadoras extranjeras estén restringidos debido al sistema inadecuado de Japón para aceptarlos”, dijo Yoshimizu.

Conforme con la ley, si se comprueba que la participación en el programa se da por terminada contra la voluntad de una aprendiz debido a un embarazo o parto, sus patrones y organizaciones supervisoras quedan sujetos a medidas disciplinarias.

Más información japantimes.co.jp

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