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La pobreza lleva a acciones desesperadas. Una de ellas la venta de órganos.

 

Esta práctica se está volviendo común en numerosos países pobres como en Pakistán, donde la necesidad de pagar servicios de salud para la familia o las bodas de las hijas, llevan a tomar este tipo de decisiones.

 

En algunas ciudades como Sargodha, más de la mitad de los habitantes ha vendido un órgano y en tres aldeas cerca de Gujranwala al menos un miembro de las 300 familias ha vendido un riñón.

 

Pero Pakistán no es un caso único. El año pasado en Argentina una mujer, madre soltera y muy pobre, puso un anuncio en el periódico para rentar su vientre. Su anuncio llamó la atención de los medios a quienes declaró que ante la imposibilidad de conseguir un empleo para dar de comer a sus hijos, solo se le había esta opción. El gobierno, dado el despliegue mediático, le proporcionó ayuda y finalmente ella no tuvo que llegar a la transacción que buscaba. Pero abrió la puerta para que más madres solas y desesperadas lo hicieran.

 

 

Y en el Perú también se está presentando el fenómeno en donde varios jóvenes ofrecen uno de sus riñones o hasta un pedazo de hígado para transplantes a cambio de una cantidad que puede oscilar entre los cinco y diez mil dólares.

 

Estas transacciones son ilegales y muy peligrosas ya que las operaciones se realizan clandestinamente y no siempre bajo las mejores condiciones sanitarias.

 

Según funcionarios de salud del Perú, este comercio ilegal da pie a mayores delitos y se origina por la falta de cultura de donación de órganos. Pero la realidad es que muchos piensan que es debido a la falta de oportunidades y que una cantidad de dinero es el factor que necesitan para dar el cambio a su vida y estudiar y prepararse para obtener un mejor trabajo.

 

En México es también un comercio que se presenta, pero no se ha investigado aún la magnitud del mismo.

 

Fuente BBC Mundo 

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