Lápida

 

A su regreso de Suiza, donde acompañó a hombre a morir, activista italiano a favor de la legalización de la eutanasia, se entregó a la policía

Siguiendo su lucha para que en Italia se apruebe la eutanasia, el activista Marco Cappato, junto con otras dos personas, se presentó voluntariamente el 9 de diciembre a la policía florentina por haber acompañado a Suiza a un hombre de 44 años para morir en la clínica Dignitas.

Marco Cappato es miembro de la asociación Luca Coscioni, fundada en 2002 para promover la libertad de la investigación científica con el uso de células madre embrionarias. En 2006, la asociación empezó a participar activamente en el debate a favor de la eutanasia en Italia después de que su presidente, Piergiorgio Welby, que padecía distrofia muscular, presentó ante los tribunales su petición para suicidio asistido, que le fue negado.

Desde entonces, la asociación ha acompañado a varias personas a Suiza a la clínica Dignitas en donde el suicidio asistido es legal. Sin embargo, ayudar a una persona a terminar con su vida es ilegal en Italia, por lo que estas personas incurren en delito.

La organización logró avanzar en su petición tras haber acompañado en febrero de 2017 al músico DJ Fabo quien quedó con cuadriplejía y ciego en 2014 por un accidente automovilístico.

Al regreso a Italia, Marco Cappato y Mina Welby, viuda de Piergiorgio Welby, se presentaron a la policía para forzar su procesamiento.

En ese caso, los fiscales del caso en Milán concluyeron que el derecho a la vida no se había violentado y que no se hace siempre que el paciente sufra de una enfermedad grave o terminal “objetivamente evaluable” y que le ocasiona sufrimiento “intolerable”.

Frente a esta postura de la fiscalía, el tribunal de Milán pidió a la Corte de Casación que aclarara los alcances del artículo 580 del Código Penal y en 2019 el tribunal concluyó que se debe excluir de castigo a quienes “faciliten la ejecución de la intención de suicidio, autónoma y libremente formada, de una persona mantenida con vida mediante tratamientos de soporte vital y que padece una patología irreversible, fuente de sufrimiento físico o psicológico que considera intolerable".

Para lograr la aprobación total de la eutanasia, como sucede en Bélgica o en Países Bajos, Marco Cappato acompañó a Suiza a Davide Trentini, un hombre de 53 años con esclerosis múltiple, a terminar con su vida.

El caso de Trentini fue diferente del de DJ Fabo porque no se encontraba en tratamiento de soporte vital. Sin embargo, el tribunal de primera instancia concluyó que por "tratamiento de soporte vital" debe entenderse no solo una dependencia de la maquinaria, sino “cualquier tratamiento médico cuya interrupción conduzca a la muerte, aunque no sea de forma rápida”. Así, aplicando la decisión de la Corte de Casación, en 2021 Mina Welby y Marco Cappato quedaron libres de los cargos de instigar o procurar el suicidio.

Como fue una decisión de primera instancia y, en realidad, no se ha logrado un cambio legislativo ni lograr un precedente judicial que obligue a las autoridades a respetar la decisión de las personas de morir, como sucedió en Colombia, Marco Cappato y la organización ha seguido acompañando a personas italianas a Suiza para morir en Dignitas.

El viernes, junto con Cappato, se presentaron a la policía de Florencia la periodista Chiara Lalli y Felicetta Maltese, integrante de la organización Eutanasia Legale, por haber acompañado a un hombre al que identificaron con el nombre ficticio de Massimo, de 44 años, quien, como en el caso de Trantini, padecía esclerosis múltiple.

Impulsar la acción de los tribunales es una medida que ha dado resultados positivos a muchos activistas en diferentes materias. Así se logró en México que la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableciera, por ejemplo, que es violatorio de derechos limitar el matrimonio a un hombre con una mujer, o sancionar el aborto dentro de un periodo razonable de tiempo, o pedir que exista una denuncia previa en caso de violación para lograr un aborto legal.

Marco Cappato y su organización sigue procurando que esa decisión judicial llegue para que las y los italianos puedan decidir terminar con sus vidas en casos de enfermedades físicas o mentales irreversibles que son fuente de sufrimiento intolerable.

Más información ansa.it

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