Frutas y verduras

 

Corte Europea de Derechos Humanos podría declarar que el veganismo es una característica protegida por la libertad de pensamiento, conciencia y de religión

Pese a que es un estilo de vida que desde hace muchísimos años ha sido practicado en varias culturas y por muchas personas, el veganismo, en fechas recientes, ha ido ganando notoriedad y ha empezado a ganar cada vez más espacios. Ahora Europa podría estar en el umbral de que se declare una característica de la libertad de pensamiento, conciencia y de religión.

El veganismo, contrario a lo que muchos opinan, no es una moda ni un capricho, sino una decisión que va más allá de la alimentación y permea la vida de quienes lo practicamos. Una persona vegana, además no consumir proteína animal, no viste ni utiliza productos de origen animal.

Además de que se han ido ganando espacios en restaurantes, empresas de cosméticos y casas de modas, por citar algunos, judicialmente se han ganado batallas importantes que reconocen el derecho de cada uno de rehusar cierto tipo de alimento, ropa o calzado y, por lo tanto, de que se le ofrezcan opciones de alimentación adecuadas (que exceden, por mucho, a un plato de verduras al vapor).

En el Reino Unido, por ejemplo, en 2020, un tribunal laboral concluyó que el veganismo ético es una "creencia filosófica" y, en consecuencia, está protegida por la ley en contra de la discriminación.

El caso que podría lograr que los 46 estados del Consejo de Europa acepten que el veganismo está protegido en el Artículo 9º del Convenio Europeo de Derechos Humanos, se está decidiendo en la Corte Europea de Derechos Humanos.

El citado Artículo 9º dispone que “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión” lo que implica, entre otros, que tiene la “libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, en público o en privado, por medio del culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia de los ritos.”

Hay países en Europa que reconocen que el veganismo es una manifestación de la libertad de conciencia y, como tal, los reos en prisiones o pacientes en hospitales públicos tienen derecho a que se les proporcione una alimentación adecuada, como a la población judía con alimentos kosher, o a la musulmana con alimentos halal.

Suiza, sin embargo, no es uno de esos países. El caso que se está decidiendo en el tribunal de derechos humanos, fue presentado, en primer lugar, por un activista por los derechos de los animales que fue detenido en noviembre de 2018 por sus incursiones en mataderos, carnicerías y restaurantes en la región occidental de Suiza.

Este activista estuvo en ingresado 11 meses en un centro de detención en Ginebra, mientras su caso era juzgado. Durante ese tiempo, a falta de opciones veganas, se estuvo alimentando con ensaladas, arroz y pan lo que, desde luego, llevó a un deterioro de su salud, que la administración de la prisión creyó que podía subsanar al ofrecerle una dosis diaria de vitamina B12.

Durante ese tiempo, esta persona solicitó por escrito a la prisión que la proporcionaran alimentos adecuados, pero su petición fue rechazada porque la administración consideró que le había presentado opciones de alimentos lo más cercano a sus creencias, dentro de sus posibilidades.

El rechazo fue recurrido, pero la Corte Federal de Suiza declinó revisar el caso en junio de 2020, por lo que el abogado de este activista presentó el caso ante la Corte Europea de Derechos Humanos. A esta acción legal se unió una persona que fue paciente de una institución de salud mental a quien también se le negó una alimentación conforme con sus creencias.

La semana pasada, se hizo pública una resolución de la Corte en la que señala que la prisión ginebrina violó el Articulo 9º. El gobierno de Suiza tiene ahora entre tres y cuatro meses para exponer por qué considera que no hubo tal violación. Después de esto, la Corte decidirá y, si se sostiene con su opinión, podría establecer que el veganismo está protegido por la libertad de creencias, lo que implicará que no solo las prisiones y hospitales en Suiza, sino en los 46 estados del Consejo de Europa, proporcionen la alimentación adecuada a las y los veganos.

Es interesante señalar que, pese a que la petición de alimentos en la prisión fue rechazada, en 2016, la Corte Federal Administrativa de Suiza falló a favor de un ciudadano suizo que fue rechazado para prestar el servicio militar por su veganismo, porque las autoridades consideraron que no podían proporcionarle la alimentación requerida ni las botas sintéticas en lugar de las de piel que utiliza el ejército suizo. En el caso, se ordenó a las partes a llegar a un acuerdo para que el joven pudiera prestar su servicio militar, que en Suiza es obligatorio para los varones que han cumplido 18 años y voluntario para las mujeres.

En México, todavía queda mucho camino que andar para que se reconozcan y protejan los derechos de los veganos, incluso en el sector salud, donde profesionistas de la salud siguen creyendo que si no se consumen proteínas de origen animal, no hay una alimentación adecuada, cuando la información científica concluye lo contrario.

Más información theguardian.com

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