Sala judicial

 

Descendientes de donador de facultad de Derecho, organizador de milicias, demandan en oposición a cambio de nombre de la escuela

El cambio de nombre de una facultad de Derecho en California, Estados Unidos, está dando pie a una demanda que exige que el acuerdo al que se llegó en 1878 con el principal donante para construir el recinto educativo se mantenga y su nombre quede “para siempre”.

La controversia se refiere a la facultad de Derecho renombrada como University of California College of the Law, en San Francisco.

Se trata de una institución educativa que fue fundada gracias al generoso donativo de 100,000 dólares que Serranus Clinton Hastings hizo a la tesorería del estado. Con fundamento en una ley de 1878, la facultad fue fundada bajo el acuerdo de que “sería conocida y designada para siempre” como Hastings College of the Law.

A partir de la década pasada, historiadores encontraron que Hastings organizó una milicia para matar a nativos americanos que vivían cerca de las tierras que reclamaba como suyas.

En 2016 se publicó el libro An American Genocide: The United States and the California Indian Catastrophe, 1846–1873, del profesor de Historia de la Universidad de California en Los Ángeles, UCLA, Benjamin Madley, en el que detalla que ocho personas fueron arrestadas por los asesinatos a los nativos americanos, pero que ninguno fue procesado por estos delitos porque Hastings, como presidente de la Suprema Corte del estado, intervino para que se les concediera la libertad bajo fianza, poniendo punto final al asunto.

“Creo que probablemente quería proteger sus inversiones en caballos y ganado en su rancho de Eden Valley”, declaró el profesor Madley al ABA Journal en 2018.

Por este oscuro pasado, las autoridades universitarias consideraron durante largo tiempo el cambio de nombre y en septiembre el gobernador de California, Gavin Newsom, ratificó una ley con el cambio del nombre.

Por esta nueva ley, seis descendientes de Hastings y una agrupación de alumnos, presentaron una demanda en los tribunales estatales de California con el objetivo de que se cumpla lo dispuesto en la ley de 1878 y que el nombre de Hastings permanezca para siempre, exponiendo que no hay evidencia directa de que su ancestro financió a las milicias. Asimismo, se oponen a que se elimine el puesto que en consejo de la facultad ocupa un integrante de la familia.

El tema plantea interesantes cuestiones como lo señala la profesora de Derecho Fiscal de la Facultad de Derecho de UCLA, Elizabeth Bawden. “La legislación nunca está más allá de las reformas y la legislación puede cambiar en cualquier momento”, pero al parecer en 1878 estos cambios no se contemplaban como una opción.

Además, está el tema de los financiamientos. La profesora Bawden señaló que cada vez son más frecuentes los donativos monetarios detrás de los nombres a las instituciones educativas, aunque se trata de acuerdos en los que ya se empiezan a incorporar “cláusulas de bad boy” o chico malo, para que la receptora pueda quitar el nombre de su benefactor si se descubren algunos trapitos sucios.

La falta de estas cláusulas ha dificultado a muchas galerías y museos quitar de sus paredes y registros el nombre de la familia Sackler, gran benefactora del arte, después de que fueron vinculados por su empresa Purdue Pharma, al escándalo de adicción a opioides.

Este caso inicia y todavía hay margen de negociaciones.

Más información abajournal.com

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