Billetes de euros

 

Municipio de Groningen, Países Bajos, acepta pagar a descendiente de judíos, propietarios de casa que fue requisada por los nazis

Un consejo de la neerlandesa provincia de Groningen aceptó pagar 328,000 euros a los herederos de la propietaria de una casa que, después de la ocupación nazi, fue comprada por el estado por una cantidad irrisoria, tras la detención, deportación y asesinato de los propietarios judíos.

La provincia de Groningen se localiza en el norte de Países Bajos. Su capital, del mismo nombre, es el centro cultural y económico más importante de esta parte del país europeo.

La casa en cuestión, ubicada en Kamplaan 8, en el municipio de Groningen, era propiedad de la familia Serphos-Menko. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, la casa fue requisada por los alemanes, sus propietarios deportados a un campo de concentración y luego vendida de forma privada.

Después de la guerra, en 1952, el Instituto Neerlandés de Administración expropió la casa. En esa época, las casas que habían sido requisadas por los alemanes se utilizaron como parte de la reconstrucción para albergar a funcionarios de alto rango, de tal forma que la casa fue ocupada por el alcalde de la ciudad.

El Instituto ofreció comprar la casa a sus legítimos propietarios, los Serphos-Menko, quienes no pudieron rechazar la oferta y vendieron la casa a cambio de un precio muy bajo.

Analizando lo ocurrido bajo el contexto actual, el nieto de la familia, Hubert van Blankenstein, residente en Israel, relató la historia de la casa familiar y presentó una demanda por daños y perjuicios al municipio de Groningen.

Para analizar la demanda, el consejo nombró un comité especial dirigido por Addie Stehouwer y entre cuyos miembros destacaron importantes personajes de la ciudad. Este comité concluyó que, aunque la adquisición en 1953 se hizo bajo la legislación neerlandesa vigente en ese momento, no se tomó en consideración que la casa pertenecía a una familia judía.

“No se hizo ninguna excepción para las propiedades de familias judías”, se lee en el reporte del comité. “Eso es inaceptable desde nuestra perspectiva actual. A aquellos que regresaron de los horrores de la guerra se les debería haber hecho justicia priorizando sus reclamos”.

En su acción legal, Hubert Van Blankenstein expuso que había leído en las memorias de su padre que a su familia nunca se le permitió volver a mudarse a la casa después de la guerra. “No dieron ninguna motivación específica. El municipio había confiscado esta villa y siempre tuve la fuerte sospecha de que no se consideraba que nuestra familia fuera adecuada en ese lugar”, se lee en las memorias.

El alcalde del municipio, Koen Schuiling decidió aceptar la recomendación del comité de pagar un precio justo por la casa. De esta forma, se comunicó por teléfono con Van Blankenstein para ofrecerle los 328,000 euros y una disculpa por lo sucedido.

“Considero la disculpa y la reparación del municipio de Groningen como un reconocimiento de la injusticia y el dolor que sufrieron mis padres”, declaró desde Israel Van Blankenstein. Anunció que cuando reciba el dinero, que todavía no es transferido por el municipio, será depositado en la cuenta de una fundación que está por constituir y que se dedicará a combatir la discriminación.

Relacionado con el tema de la vivienda y resarcimiento de daños, dutchnews.nl explica que en 2016 la ciudad de Ámsterdam creó un fondo de 10 millones de euros para compensar a los propietarios judíos a quienes se cobraron los impuestos del predial pese a que estaban confinados en campos de concentración. Muy pocas personas solicitaron la compensación, por lo que el remanente de este fondo se donó a diferentes causas de judíos.

Más información rtvnoord.nl / dutchnews.nl

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