Alianzas matrimoniales

 

Corte de Jerusalén falla a favor de matrimonios civiles celebrados vía remota desde Utah, Estados Unidos, y ordena su inscripción

El 29 de septiembre, la Corte de Distrito de Jerusalén ordenó al Ministerio del Interior de Israel a inscribir como válidos los matrimonios que se contrajeron vía Zoom desde el estado de Utah en los Estados Unidos.

La regulación en Israel de los matrimonios civiles es un tanto peculiar, porque se piden más requisitos a los contrayentes y no se conceden los mismos derechos y beneficios que los matrimonios religiosos. Así, los matrimonios se celebran a través de los organismos religiosos judíos, musulmanes o cristianos. Tratándose de matrimonios judíos, son supervisados por el Gran Rabinato que es administrado bajo estrictas leyes del judaísmo ortodoxo, que deja por fuera a varias personas que, profesando el judaísmo, no son consideradas judías.

En 2019, la organización Nueva Familia publicó un reporte según el cual unos 400,000 israelís, es decir, un 4 por ciento de la población, no podían contraer matrimonio bajo las instituciones tradicionales debido a restricciones religiosas, asuntos de ciudadanía o de identidad sexual. Entre ellos había 100,000 personas cuyas parejas eran de una religión diferente y 80,000 que eran del mismo sexo que sus parejas.

Esta restrictiva legislación significa que las parejas que desean contraer matrimonio civil tienen que viajar a otro país, con los elevados costos que esto implica.

Durante la pandemia, las posibilidades de celebrar estos matrimonios en el extranjero se ampliaron con la legislación aprobada en Utah, Estados Unidos, que permite celebrar matrimonios vía remota utilizando servicios como los de Zoom, siempre que uno de los contrayentes, o por lo menos el oficiante, se encuentre físicamente en el estado.

La consecuencia no prevista de esta legislación fue la celebración de matrimonios civiles por parejas que en Israel no pueden hacerlo, sin tener que salir del país, por una fracción del costo que un viaje implicaría, y con solo el oficiante en Utah. Por lo menos dos de estos oficiantes en Utah son rabinos del movimiento reformista.

Estos matrimonios legales en los Estados Unidos, sin embargo, no fueron inscritos por el Ministerio del Interior, que argumentó que el matrimonio se había celebrado en Israel, quitando la validez a los actos. Una pareja recurrió tal decisión y en julio la Corte de Distrito de Lod falló a su favor, ordenando al Ministerio a reconocer la legalidad de este matrimonio. La decisión de la semana pasada en Jerusalén es respecto de una acción colectiva presentada por ocho personas, apoyados por la organización Hiddush, pidiendo el reconocimiento de estos matrimonios.

Tanto el tribunal en Lod como en Jerusalén, concluyeron que aspectos esenciales de los casamientos, como la licencia y registro, se efectuaron en el estado de Utah y, por lo tanto, se celebraron fuera de Israel. Por tal motivo, el juez que presidió el proceso en la Corte de Jerusalén, Avraham Rubin, ordenó al gobierno a reconocer de inmediato los matrimonios así celebrados, atribución que corresponde a la oficina de población, inmigración y fronteras, PIBA por sus siglas en inglés.

La decisión puede ser apelada por el fiscal general y, pese a la orden judicial, el PIBA puede tratar de retrasar estos reconocimientos mientras transcurre el plazo para la apelación. Sin embargo, el llamado de aquellos que durante años han estado pidiendo que se legisle bajo los principios de equidad y no discriminación el matrimonio civil, es a que no se presente apelación.

“Los ‘matrimonios de Utah’ son para las personas que fueron forzadas a casarse vía Zoom con un oficiante en Utah, porque no hay matrimonios civiles en Israel. Es un modelo insuficiente, pero lo aplaudo porque es un paso hacia un país más liberal, construido sobre el valor de ‘vive y deja vivir’”, declaró el actual ministro de Fianzas, Avigdor Liberman, cuyo partido Yisrael Beytenu representa a muchas personas que salieron de la ex Unión Soviética hacia Israel, pero que el Gran Rabinato no reconoce como judíos. Otro tema complicado que ha estado debatiéndose legislativa y judicialmente durante años.

“No dejaremos de luchar por los matrimonios civiles en el Estado de Israel. Hasta que tengamos éxito, este fallo abre un canal importante para aquellos que no pueden o no quieren casarse por la vía religiosa”, dijo el legislador del Knesset, Yorai Lahav Hertzanu, miembro de la comunidad LGBT y del partido Yesh Atid.

Más información timesofisrael.com

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