Cárcel

 

Imputan por homicidio a mujer que, en un beso, entregó a su novio, ingresado en una prisión, las drogas que le ocasionaron la muerte

En Tennessee, Estados Unidos, una mujer ha sido imputada por homicidio en segundo grado o culposo al haber procurado a su novio, que estaba ingresado en una prisión, metanfetaminas que lo llevaron a la muerte por sobredosis.

La fiscalía expone que los hechos ocurrieron el 19 de febrero cuando la mujer, Rachal Dollard, de 33 años, viajó a la penitenciaría estatal en la que su novio, Joshua Brown, de 30 años, estaba ingresado cumpliendo una condena de 11 años de prisión y que terminaría en 2029.

Sin explicar muy bien cómo lo hizo, las autoridades señalan que Rachel Dollard pasó a su novio en un beso, un globo con las drogas. Él tragó el globo con la esperanza de recuperarlo después en el baño, pero, al parecer, se rompió en el tracto digestivo liberando las drogas, lo que llevó a que él muriera poco después por la sobredosis de los estupefacientes.

El caso ha llamado la atención por varios motivos. Primero, porque es otro caso en que las fiscalías, usando disposiciones legales que tienen el objetivo de castigar a traficantes de narcóticos, están imputando a personas cercanas o familiares de quienes fallecen por sobredosis al haberles procurado la sustancia.

En segundo lugar, el acceso a la penitenciaría está muy controlado y los visitantes son exhaustivamente registrados para verificar que no están ingresando armas ni drogas ni otro tipo de contrabando. Por lo que no se explica cómo esta mujer pudo haber ingresado el globo con las drogas a la instalación penitenciaria. Tampoco se ha explicado muy bien cómo entregó la sustancia al interno y lo que se intuye es que lo llevaba en la boca y lo hizo cuando lo besó. Esto porque las autoridades de la instalación carcelaria también han dicho que monitorean y controlan cercanamente el contacto de los visitantes con los internos.

De momento, el comunicado ha señalado que personal del Departamento de Correccionales “observó” a la acusada pasar las drogas al interno, lo que será importante demostrar en el proceso para vincularla directamente con las sustancias.

Al parecer, esta no es la primera vez en que una persona pasa en un beso drogas a un interno. En 2017, en el estado de Oregon, otra mujer, Melissa Ann Blair, fue declarada culpable de cargos de ocultación de drogas y sentenciada a dos años de prisión por la muerte de su novio recluso, Anthony Powell, a quien pasó en un beso siete pequeños globos con metanfetaminas. Dos se rompieron en el estómago de Powell, llevándolo a la muerte.

En Tennessee, Rachel Dollard ha sido imputada no solo por homicidio en segundo grado, sino también por introducción de contrabando en una institución penitenciaria, acusaciones que podrían terminar en una condena de 60 años de prisión y la imposición de una multa de hasta 50,000 dólares de ser encontrada culpable. Según los reportes, ella se ha mantenido firme en declarar su inocencia.

El contrabando en las prisiones no es novedoso, pero en 2013 se publicó sobre un caso inusual en el que presuntamente esposas de prisioneros palestinos en Israel estaban siendo inseminadas con esperma de sus maridos que sacaban clandestinamente de las prisiones.

Las autoridades de las prisiones israelíes pusieron en duda este presunto tráfico de material genético, exponiendo que las medidas de seguridad son de tal magnitud que no había forma de contacto entre los cónyuges. La duda, sin embargo, quedó sembrada, como sucede con toda información, falsa o verdadera, que es publicada.

Más información nytimes.com

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