Gato negro y blanco

 

Ciudad de Walldorf, Alemania, levanta con dos semanas de anticipación la prohibición de que los gatos merodeen libremente en exteriores

Dos semanas antes de la fecha prevista, la ciudad de Walldorf en Alemania, puso fin a la prohibición de que los gatos domésticos pasearan sin correas fuera de sus casas.

Walldorf se localiza en el distrito Rhein-Neckar-Kreis en el estado de Baden-Württemberg, al norte de Stuttgart. En mayo se introdujo la normativa que prohibió a los gatos andar fuera de sus casas sin vigilancia, con el objetivo de proteger a la cogujada común (Galerida cristata), un ave sedentaria que habita el norte de África y partes de Europa y Asia, y que en estos meses anida en el suelo, lo que hace a los polluelos presas fáciles de los depredadores.

Pese a que las autoridades de Walldorf señalaron que la población de estas aves ha declinado en años recientes y que se trata de un ave en peligro de extinción, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la principal autoridad mundial en materia de conservación, la tiene catalogada como una especie de preocupación menor, lo que significa que no está en peligro de extinción.

En peligro o no, las autoridades alemanas de Walldorf decidieron imponer la prohibición a los gatos, señalando que se trata de una disposición que cada verano cobrará vigencia, hasta 2025

Este año, estaba previsto que estuviera vigente hasta finales de agosto. Sin embargo, las condiciones particulares han permitido que la prohibición a los gatos se levantara con dos semanas de anticipación.

"Debido a las condiciones climáticas de este año, la reproducción y el desarrollo de la joven cogujada común ya está muy avanzada", comunicaron las autoridades. "Este año, unas buenas dos semanas antes de lo previsto, no se espera un peligro significativo para las aves jóvenes por parte de los gatos que vagan libremente".

La noticia es buena para los propietarios de los gatos que arriesgaban elevadas multas de hasta 500 euros por permitir que sus gatos estuvieran en la calle sin correa. La sanción podía ascender hasta 50,000 euros si el gato lastimaba o mataba a una de estas aves.

La medida, desde luego, no fue bien recibida por organizaciones que protegen los derechos de los animales, que estimaron que mantener encerrados a los gatos podía suponerles estrés; un estrés que se debió haber hecho extensivo a los dueños al no poder calmar los maullidos de sus mascotas acostumbradas a deambular libremente por las calles, al mantenerlos confinados en las casas.

Pese a que los gatos son una de las mascotas preferidas, por su natural tendencia a la cacería, libres en la naturaleza, pueden suponer peligro para otros animales, no solo roedores nocivos, sino, aves y otros mamíferos pequeños como armadillos o tlacuaches en el caso de México. Por eso se ha hecho un llamado a controlar la población de gatos en las calles.

Así, Walldorf no ha sido la primera localidad en prohibir a los gatos. En Ciudad de Fremantle, en el estado australiano de Australia Occidental, los gatos están prohibidos en los matorrales y la ciudad está impulsando una prohibición más amplia que abarque todas las propiedades de la ciudad como caminos, parques y plazas.

En 2016, una zona residencial en el distrito Kapiti Coast, Nueva Zelanda, impuso como parte del reglamento para los residentes la prohibición de gatos para proteger a las aves y demás animales que habitan o visitan el estuario vecino, que es una reserva protegida localizada al otro lado de una cerca que divide y separa la reserva la zona residencial.

Aunque es controvertido, posiblemente la mejor solución para la seguridad de nuestras mascotas gatunas y de los demás animales, es que no se les permita deambular libremente en exteriores.

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