Sala judicial

 

Tribunal de Frankfurt concluye proceso de 18 meses con sentencia de culpabilidad a soldado por la intención de cometer un ataque terrorista

Con un veredicto de culpabilidad por la intención de cometer un “delito violento grave que pone en peligro el estado”, terminó el viernes uno de los juicios por terrorismo más importantes en Alemania. Se trata de una decisión que la defensa del sentenciado, Franco A., aseguró que apelarán.

El hoy sentenciado es un oficial del ejército alemán, Bundeswehr, procesado por varios delitos, el más grave, planear un ataque terrorista para culpar a los inmigrantes sirios, tras haberse hecho pasar por uno de ellos y haber sido ingresado en el sistema de refugiados.

Cuando Franco A. fue detenido en febrero de 2017 se le encontró en posesión de material con sentimientos de extrema derecha en grabaciones, videos y decenas de miles de mensajes en servicios de mensajería usados por él, además de estar en posesión de varias armas de fuego, de las que se negó a declarar cómo o de dónde las había obtenido.

Pese a que su defensa, encabezada por el abogado Moritz Schmitt-Fricke, sostuvo hasta el cierre de los argumentos que el soldado solo podía ser procesado por los delitos que confesó, posesión ilegal de armas y recepción fraudulenta de beneficios estatales como refugiado, pero no por tentativa de cometer un acto terrorista, el tribunal concluyó en su culpabilidad, condenándolo a cinco años seis meses de prisión.

El tribunal, presidido por el juez Christoph Koller, coincidió con el caso presentado por la fiscal federal Karin Weingast. De esta forma, al explicar la sentencia, el juez Koller leyó que “el acusado albergaba una ideología nacionalista, racista y antisemita”, estableciendo también que Franco A. propugnaba teorías de conspiración antisemitas que involucraban la extinción sistemática de "la raza alemana" y admiraba a Adolf Hitler.

El juez también leyó una de las notas de correo de voz de Franco A. en la que describió su urgencia de "hacer algo" sobre los inmigrantes que vio en las calles hablando con "chicas alemanas".

El tribunal concluyó que esta ideología había inspirado sus planes para llevar a cabo un ataque, aunque no se pudo establecer qué tan concretos se habían vuelto esos planes. Posteriormente, la portavoz de la corte, Gundula Fehns-Böer, aclaró que la corte no tenía que establecer planes concretos para encontrar culpable al acusado: bastaba con establecer su intención.

Para el tribunal esa intención de "enviar una señal" atacando a los políticos y activistas que consideraba favorables a los refugiados, es clara, y por ello adquirió ilegalmente rifles de asalto semiautomáticos, practicó disparándolos, hizo listas de objetivos potenciales e investigó dónde podrían estar esos objetivos.

El abogado Schmitt-Fricke no está de acuerdo con esa claridad, y tras conocer la decisión declaró a los medios que se había tratado de un proceso altamente politizado. "Todavía busco en vano una prueba clara de que mi cliente estaba planeando y decidido a llevar a cabo un ataque", declaró, reiterando las bases de su defensa y el rechazo de Franco A. de aceptar haber tenido esa intención.

Cuando en 2017 Franco A. fue detenido, se reveló que en el ejército, Bundeswehr, muchos soldados mostraban tendencias de extrema derecha. “A raíz del caso de Franco A.”, declaró un vocero de la agencia de inteligencia alemana, MAD, a DW, “MAD ha registrado un aumento en las denuncias de extremismo de derecha desde el verano de 2017”.

Estas tendencias de extrema derecha quedaron más evidenciadas en el caso de Franco A. cuando en febrero el tribunal ordenó su reaprehensión tras haberlo encontrado en posesión de artículos del nazismo como medallas y emblemas con la esvástica.

Su caso también puso en tela de juicio el funcionamiento del sistema de inmigración alemán porque en 2016 este soldado se pudo hacer pasar por un inmigrante sirio, oscureciendo su rostro y dejando la barba larga, pese a casi no hablar árabe.

Al declararse culpable de este delito, dijo que lo había hecho para encontrar debilidades en el sistema de inmigración de Alemania y se defendió diciendo que había devuelto los 4,000 euros que recibió en beneficios estatales que recibió como refugiado.

Pese a que el tribunal dictó una sentencia inferior a los seis años de prisión que pedía la fiscalía, la fiscal Weingast se declaró satisfecha por el resultado de este proceso, uno de los más visto en Alemania sobre el terrorismo de extrema derecha.

Franco A. apelará la decisión, por lo que se trata de una sentencia que no es definitiva y que su sentido podría cambiar en el siguiente capítulo que se escriba.

Más información dw.com

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