Mujer con burkini

 

Máximo tribunal administrativo francés suspende permiso al uso del burkini en municipio por atentar a la laicidad y neutralidad

El Consejo de Estado de Francia, falló esta semana en contra de la normativa aprobada en la ciudad de Grenoble que relaja las normas de vestimenta en piscinas públicas, estableciendo que la prohibición al burkini debe mantenerse en cumplimiento de los principios de la ley de laicidad.

La historia de Francia en contra del uso del velo islámico y de los trajes de baño completos por mujeres que profesan el islam es larga y calificada por mucho de islamofóbica. Se trate de un rechazo generalizado al islam o no, lo cierto es que el año pasado se aprobó una controvertida ley que, al fortalecer la separación iglesia-estado, redefinió los principios de laicidad y neutralidad de los servicios públicos y que apunta directamente al islam.

En mayo, el Consejo de la Ciudad de Grenoble, ciudad al pie de Los Alpes, aprobó relajar las estrictas normas de vestimenta en las cuatro piscinas públicas que administra y, sin mencionar específicamente el burkini, se dispuso que las personas pueden optar por la vestimenta de baño que mejor les acomode, ya sea cubriendo todo el cuerpo o dejando la parte superior descubierta, tanto hombres como mujeres.

Sabiendo que los servicios públicos deben obedecer a ese principio de neutralidad, el alcalde de Grenoble explicó que permitir el burkini no afectaba el laicismo francés, porque son los servidores públicos quienes no pueden usar ostentosamente símbolos religiosos para proteger la neutralidad del estado.

La explicación no fue satisfactoria y, por instrucciones del ministro del Interior, Gérald Darmanin, que calificó las nuevas reglas de una “provocación inaceptable” a la laicidad, se presentó recurso en contra del nuevo reglamento y un juez de sala del tribunal administrativo de Grenoble concedió la suspensión. La ciudad, entonces, decidió llevar su caso al Conseil d’État, máxima autoridad administrativa.

Se trata del primer recurso que el máximo tribunal administrativo conoce en relación con esta ley, identificada como la ley nº 2021-1109 de 24 de agosto de 2021.

El juez que conoció el caso confirmó la suspensión a la autorización del uso del burkini al considerar “que la derogación muy específica realizada, para satisfacer un reclamo religioso, a las reglas de derecho consuetudinario para usar trajes de baño ajustados promulgadas por razones de salud y seguridad, es probable que afecte el buen funcionamiento del servicio y la igualdad de trato de usuarios en condiciones que menoscaben el principio de neutralidad de los servicios públicos.”

Vale la pena explicar que cuando en 2011 el entonces presidente Nicolás Sarkozy impulsó la prohibición del uso del velo islámico por mujeres en lugares públicos, dijo que se trataba de proteger sus derechos humanos porque el velo es, a su juicio, señal de sumisión de las mujeres. De la prohibición del velo islámico se pasó a la del burkini en piscinas y playas públicas y de la explicación de la protección a los derechos de las mujeres, se pasó a la del fortalecimiento de la laicidad y, tratándose de los trajes de baño a razones de higiene y seguridad.

Por estas razones de higiene, al parecer, también se prohíbe que los hombres utilicen bermudas amplias como traje de baño, en lugar de shorts (o tangas) ajustados al cuerpo. Así, el tema del burkini no es tanto que cubra todo el cuerpo de forma ajustada, sino en la porción superior que es una amplia túnica que no deja ver la forma del cuerpo.

El juez del Consejo de Estado concluyó que la adaptación del reglamento interno de las piscinas municipales de Grenoble solamente pretendía autorizar el uso del burkini para satisfacer una pretensión de carácter religioso y, al hacerlo, derogó, para una categoría de usuarios, la regla común, promulgada por razones de higiene y seguridad de llevar trajes de baño ceñidos al cuerpo. Es decir, al permitir el burkini no se concede igualdad de trato a los usuarios que visten otro tipo de trajes de baño.

Mientras intensas olas de calor están afectando también a Europa, en Francia se decide que las mujeres que por tradición o decisión han adoptado el islam como religión, no tienen derecho a refrescarse como el resto de las personas. Si esto no es discriminatorio, confieso que no entiendo entonces qué es la discriminación.

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