Embarazada

 

Temor de que en Polonia, país que prohíbe casi todos los abortos, que información en registro médico sea usada para perseguir mujeres

Desde que el 3 de junio el ministro de Salud de Polonia firmó un acuerdo para que el personal médico registre diferente información de pacientes, se teme que en el país, donde los abortos están prácticamente prohibidos, esa información sea utilizada para perseguir a mujeres cuyos embarazos terminen anticipadamente.

Conforme con el acuerdo firmado por el ministro Adam Niedzielski, a partir de octubre los profesionistas de la medicina deben obtener de sus pacientes diferente información médica como tipo de sangre, alergias y embarazos. Esta información luego es ingresada en el sistema de información médica central del país.

La ley en Polonia no castiga a las mujeres que terminan el embarazo, pero sí a quienes las ayudan y a los profesionistas de la salud que intervienen, siendo legal su intervención solo cuando la salud de la mujer está en riesgo o cuando el embarazo es producto de una violación. Hasta 2020 estaba permitido el aborto por defectos congénitos del feto, pero la Corte Constitucional declaró inconstitucional esta excepción después de haber sido recurrida por integrantes del partido en el poder Ley y Justicia, PiS.

Debido a esta estricta regulación, el registro ha sido criticado porque el ministerio público podría tener acceso a estos registros bajo ciertas condiciones, lo que podría llevar a la investigación de embarazos terminados y a un posible fincamiento de responsabilidades.

A estas voces críticas, el vocero del Ministerio de Salud, Wojciech Andrusiewicz, ha respondido que la información médica solamente será accesible para los profesionistas de la salud y que estos cambios obedecen a recomendaciones de la Unión Europea.

Añadió que el objetivo de este registro es mejorar la atención médica a las personas, incluso si buscan atención médica en cualquier otro de los 27 miembros de la Unión. En el caso de las embarazadas, dijo, es para que los profesionistas conozcan inmediatamente si pueden ordenarles estudios radiológicos o prescribirles ciertos medicamentos.

“El registro obliga a las personas a listar todo lo que sucede durante el embarazo”, declaró la ginecóloga y parlamentaria Agnieszka Kurczuk. “Nadie sabe quién tendrá acceso a esta muy íntima y confidencial información. Las mujeres estarán en riesgo de ser espiadas o controladas y, posiblemente, sancionadas por terminar sus embarazos.

“Nos pone a nosotros, médicos, en riesgo de ser espías. Yo no voy a espiar a mis pacientes, yo no las voy a reportar”.

Sobre este registro, la opinión médica está dividida y frente a quienes opinan que no va a pasar nada, hay otros, como el ginecólogo Michał Gontkiewicz, que declaró a la televisora local TVN 24, lo siguiente: “Como una herramienta en sí misma no es peligrosa, pero las pacientes temen que sea usada como una herramienta del régimen. Las mujeres tienen miedo de que si sufren un aborto espontáneo, lo que de por sí ya es un terrible trauma para ellas, alguien las acuse de haber terminado el embarazo, multiplicando su trauma. Las pacientes estarán temerosas de embarazarse no solo por razones socioeconómicas, sino también por las consecuencias penales.”

Mara, Clarke, de la organización Aborto Sin Fronteras, tiene una opinión más fuerte sobre este registro: “Medidas como esta pueden parecer ser razonables y de ayuda, pero en las manos de regímenes autoritarios puede ser usado, o percibido, como un arma. Hay una diferencia entre la información que se recolecta en un país libre y democrático y la que se recolecta en un estado con un régimen que suprime los derechos de las mujeres.”

Pese a estas voces opositoras, la obligación de los profesionistas de la medicina de ingresar esta información en la base de datos nacional persiste y ya veremos qué sucede en octubre cuando inicie la vigencia.

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