Letrero You're Fired

 

Juzgado español concluye que ciertas actividades realizadas por un trabajador en baja por lesiones del nervio ciático, no justifican su despido

En España, un juzgado de Asturias concluyó que el despido de un trabajador por haber paseado al perro o haber ido a la playa pese a estar bajo incapacidad por enfermedad, es injustificado y condenó al patrón a reinstalar al trabajador, pagando salarios caídos, o a pagarle una indemnización de más de 55 mil euros.

Se trata del caso de un empleado de una agencia de venta y reparación de automóviles, con una antigüedad de 20 años. El trabajador tiene una incapacidad temporal por las molestias que sufre por dos hernias discales con atrapamiento de nervio ciático.

Estando en incapacidad temporal, el trabajador recibió una carta de despido disciplinario que procede por causas imputables al trabajador, como embriaguez en el trabajo o faltas de respeto graves, y que en este caso se basó en la trasgresión de la buena fe contractual por simulación de enfermedad o accidente, ya que, del seguimiento que hizo un detective privado, se comprobó la capacidad del empleado para ir a la playa y extender la toalla doblando la espalda, usar una motocicleta tipo scooter y pasear al perro, pese a la lesión argumentada por el trabajador cuando, pese a la baja y a petición del patrón, rechazó ir a una feria comercial, señalando que no podía estar muchas horas parado.

El patrón demandó este despido como injustificado o improcedente y a su favor falló la magistrada del Juzgado de lo Social 4 de Gijón que revisó el caso, fundamentando su decisión en jurisprudencia del Tribunal Supremo de España en que se establece que "no toda actividad desarrollada durante la situación de incapacidad temporal puede calificarse como conducta desleal sancionable con el despido”.

Según esta jurisprudencia, solo sería objeto de un despido disciplinario la actividad “que, dotada de suficiente gravedad e intencionalidad y a la vista de las circunstancias concurrentes, en especial la índole de la enfermedad y las características de la ocupación, sea susceptible de perturbar la curación del trabajador o evidencia la aptitud laboral de éste, con la consiguiente simulación en perjuicio de la empresa".

De esta forma, la magistrada concluyó que para despedir a un trabajador por simulación de la enfermedad, el patrón debe comprobar que el trabajador no puede desarrollar las tareas propias de su puesto y que “las actividades del trabajador durante su situación de baja no sean inadecuadas para lograr lo antes posible su reincorporación al trabajo” ni sean susceptibles de perturbar su curación.

En la sentencia se expone que haber ido a la playa, paseado con el perro y conducido una motocicleta, no son actividades suficientemente contrarias a la dolencia del trabajador que está acreditada con los reportes médicos.

Tampoco son actividades que acrediten una conducta que vulnera la buena fe contractual, ni se aprecia que hubo algún tipo de simulación de una patología, particularmente porque en este caso el trabajador continúa bajo tratamiento y consulta, con una incapacidad temporal sucesivamente confirmada.

Por otro lado, y quizá más interesante, la magistrada concluyó que no corresponde al patrón “la realización de funciones de control de la legalidad o del orden público y menos todavía de la vida privada del trabajador”, como haber contratado un detective privado. Así, el seguimiento del estado de salud del trabajador corresponde al servicio de seguridad social (mutua laboral) y a la Inspección de Trabajo, porque son esos organismos los que tienen acceso a los informes médicos.

Por lo anterior, se condena al patrón a reinstalar al trabajador, pagando los salarios no pagados desde la fecha del despido, o, en su lugar, una indemnización de casi 58,000 euros.

En un caso semejante, el Tribunal Superior de Justicia de Murcia falló en 2015 de forma contraria, justificando que se hubiere contratado a un detective privado para seguir a un trabajador con incapacidad por enfermedad al habérsele diagnosticado una depresión y que hubiera sido despedido porque fue a un partido de la selección española de fútbol en julio de 2012, "dando muestras de alegría con saltos, brazos en alto y levantando a su hijo en volandas".

Con el paso de los años, tanto el entendimiento de las enfermedades mentales, como la depresión, como el derecho a la vida privada de los trabajadores, ha cambiado, lo que ha dado paso a decisiones ajustadas a otro tipo de razonamientos más amplios.

Más información elpais.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net