Corte Europea Derechos Humanos

 

Corte Europea de DDHH dictó fallo sobre publicación de viñetas de sátira en blog de político opositor en municipio portugués

En una nueva decisión, la Corte Europea de Derechos Humanos confirma que la sátira política es una forma de expresión artística y de comentario social, protegida por la libertad de expresión y que, al exagerar y distorsionar la realidad, tiene el objetivo de provocar y agitar.

El caso fue presentado en 2015 por un político del municipio de Elvas, Portugal, Tiago Patrício Monteiro Telo de Abreu, que en 2008 reprodujo en su blog tres caricaturas del artista local A.C, que habían sido publicadas en 2007 en un diario local.

Las viñetas mostraban a un burro de pelo blanco vestido de traje, junto a una cerda de pechos desnudos y pelo rubio que vestía medias de encaje, liguero y tacones altos; estaban rodeados de cerdos, que también estaban desnudos y todos llevaban un brazalete con las letras "CMR", una abreviatura de Câmara Municipal de Rondónia, siendo Rondónia un término popularizado por un columnista político para referirse al consejo municipal de Elvas, que entonces estaba dirigido por un opositor político de Monteiro Telo.

En 2009, una concejal, ya fallecida, identificada como E.G, presentó acusación penal en contra de Monteiro Telo, del caricaturista y del periódico que publicó originalmente las viñetas, alegando daños a su honor y reputación, al dar por sentado que ella fue representada como la cerda con los pechos al descubierto e identificada como la “mujer mano derecha” del alcalde.

En mayo de 2014, la Corte de Distrito de Elvas encontró culpable al político que reprodujo las caricaturas en su blog, concluyendo que E.G había sido representada como la cerda de la viñeta y que la forma en que era presentada sugería que se trataba de una prostituta, insinuándose que tenía una relación íntima con el entonces alcalde. La sentencia fue confirmada por la Corte de Apelaciones en febrero de 2015.

En junio de ese año, Monteiro Telo empezó a pagar la multa de 1,800 euros a la que fue condenado, así como 1,368 euros por gastos legales y, en agosto, pagó 1,666 a E.G por concepto de daños.

Al revisar esta demanda, la Corte Europea de Derechos Humanos llegó a la conclusión de que se había infringido el derecho a la libertad de expresión del político bloguero por varias consideraciones de interés.

Por ejemplo, se concluyó que los tribunales portugueses no tomaron en cuenta la naturaleza de la sátira política ni el contexto político que se vivía cundo las viñetas fueron publicadas y que no llevaron a cabo un ejercicio de equilibrio exhaustivo entre los derechos en juego. Además, no tomaron en consideración las características de la sátira política que surgen de la jurisprudencia de la Corte ni hicieron referencia alguna a la jurisprudencia de la Corte sobre libertad de expresión.

Los tribunales portugueses dieron por sentado que la caricatura representaba a E.G y que se insinuaba una relación sexual con el alcalde, cuando las figuras no estaban tomadas de la mano, ni se daban besos, ni había ninguna otra indicación al respecto. Además, se concluyó que no tomaron en consideración el contexto completo de la viñeta que mostraba a los demás cerdos, o concejales, también desnudos.

Por otro lado, E.G. acusó a Monteiro Telo de que al haber publicado en su blog las viñetas, las había llevado a una audiencia más grande. Los tribunales locales dieron esto por cierto, pero no tomaron en cuenta si el político bloguero tenía una presencia importante en la red o si era popular, por lo que no necesariamente la publicación en Internet significó una mayor exposición de las viñetas, concluyó la Corte.

Finalmente, se consideró que la multa impuesta y el pago de daños a E.G fue manifiestamente desproporcionado, especialmente porque la ley portuguesa preveía un recurso específico para la protección del honor y la reputación de una persona.

Por las violaciones a la libertad de expresión del político bloguero, la Corte Europea condenó a Portugal a pagarle 3,466 euros por concepto de daño material y 1,806 euros por costas y gastos.

Considerando el razonamiento de la Corte, no todos los tribunales concluyen que la sátira política sea difamatorio que dañe el honor de las personas. En Alemania se presentaron dos interesantes decisiones al respecto, una en que se concluyó que fue sátira el que un comediante llamara a una política “puta nazi” y la otra que el “poema” que el comediante Jan Böhmermann dedicó al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y lo llamaba violador de cabras, estaba también protegido por la libertad de expresión.

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