Cocaína

 

Columbia Británica, Canadá, no perseguirá penalmente la posesión de pequeñas cantidades de opioides, cocaína y anfetaminas

El ministerio de Salud de Canadá aprobó la petición de la provincia de Columbia Británica y en enero de 2023 empezará un programa piloto de tres años para despenalizar la posesión en pequeñas cantidades de opioides, cocaína y anfetaminas.

Con diferentes reglas según las ciudades y provincias, desde octubre de 2018 quedó legalizada la posesión de cannabis o marihuana en Canadá. Esta regulación permitió la solución a un problema de adicción en Columbia Británica, pero no a la crisis de salud pública que la provincia decretó en 2016 por las más de 9,000 muertes registradas por sobredosis desde ese año hasta ahora y que alcanzaron un máximo histórico durante la pandemia. Así, en 2021 se registraron 2,224 fallecimientos y en marzo de este año murieron por esta causa 165 personas.

Por considerar que el uso de estas sustancias es un tema de salud más que judicial, las autoridades sanitarias de Columbia Británica han estado solicitando desde hace años que se exceptuara la aplicación de la Ley de Drogas y Sustancias Controladas en la provincia respecto de la posesión de pequeñas cantidades de opioides, cocaína y anfetaminas.

Este martes se anunció que las autoridades federales han aceptado exceptuar a la provincia de la aplicación de la ley y que no se perseguirá penalmente la posesión de un total máximo de 2.5 gramos de opioides, cocaína o anfetaminas, ni se decomisarán las drogas, y que, en su lugar, se informará a los usuarios sobre el uso de estas sustancias y los servicios de asistencia más cercanos. Tampoco podrá haber un internamiento forzado a centros de rehabilitación.

La excepción aplica exclusivamente a mayores de 18 años y sigue estando prohibida la posesión de cantidades más altas, así como la producción, importación y exportación de estas sustancias entre las que no se cuentan drogas psicodélicas que están siendo usadas en diferentes terapias para superar estrés postraumático.

La excepción tampoco aplica respecto de personas en posesión de las drogas en escuelas, guarderías y centros infantiles, aeropuertos, embarcaciones de la Guardia Costera y helicópteros, ni a los miembros de las Fuerzas Armadas de Canadá, quienes siguen sujetos al Código de Disciplina en el Servicio.

La disposición tendrá vigencia del 31 de enero de 2023 al 31 de enero de 2026, cuando el programa será reevaluado para analizar resultados.

“La vergüenza y el miedo impiden que las personas accedan a la atención que necesitan y el miedo a ser criminalizados ha llevado a muchas personas a ocultar su adicción y consumir drogas solas”, declaró sobre este tema en conferencia de prensa Sheila Malcolmson, ministra de Salud Mental y Adicciones de Columbia Británica. “Y consumir solo, puede significar morir solo”.

La excepción ha sido bien recibida por proponentes de que el uso de sustancias es un tema de salud importante, pero es criticada porque la cantidad permitida y muy inferior a los 4.5 gramos solicitados por las autoridades sanitarias de la provincia.

Un estudio realizado por el Centro sobre el Uso de Sustancias de Columbia Británica encontró que las personas con los trastornos más graves por uso de sustancias generalmente usan cuatro gramos de opioides, cinco gramos de cocaína, 75 rocas de crack o seis gramos de anfetaminas al día. Así que aprobar una dosis menor podría llevar a las personas a tratar de conseguir drogas más potentes o a comprar más drogas durante el día lo que sube la posibilidad de que compren dosis contaminadas.

Además, las comunidades indígenas opinan que el bajo gramaje permitido afecta más seriamente a los usuarios de comunidades nativas que viven más retirados de las zonas urbanas, cuando el uso de las drogas es uno que ha afectado más a personas de naciones originarias.

Sobre estas críticas, la ministra de Adicciones de Canadá, Carolyn Bennett, dijo que saben que la cantidad aprobada es menor que la solicitada, pero que “empezaremos por el principio”, señalando que el programa podrá ser revisado. Añadió que de ninguna manera apoyaría una iniciativa para despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de estas drogas a nivel federal porque empezar por Columbia Británica, es lo “prudente”.

Las ciudades que tienen problemas graves de adicciones a estas drogas han estado pugnando por una despenalización de posesión para uso personal, para que se pueda prestar la asistencia que los usuarios necesitan en lugar de dejarlos morir solos. De ninguna manera se trata de un permiso para consumir, sino que intenta ser un mecanismo que pueda salvar algunas vidas.

Más información vancouversun.com

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