Caracteres kanji

 

Se plantean soluciones a organización de nombres inscritos en kanji en el registro familiar, permitiendo anotaciones sobre pronunciación

Con la digitalización de procesos administrativos, un comité asesor del Ministerio de Justicia de Japón está analizando la mejor forma de actualizar la Ley del Registro de Familia y permitir la inscripción de nombres en caracteres kanji con indicativos de la pronunciación.

Los kanjis son los caracteres chinos utilizados en la escritura del idioma japonés. Son uno de los tres sistemas de escritura japonesa, junto con los silabarios hiragana y katakana, para los que existen reglas generales a la hora de combinarlos, pues cada uno tiene una función diferente.

Principalmente, los kanjis se utilizan para expresar conceptos, pero existen combinaciones de kanji que no obedecen a su significado original y que solo se toman por su valor fonético.

El Registro Familiar, koseki, es un sistema en el que los jefes de familia inscriben nacimientos, adopciones, reconocimientos de paternidad, matrimonios, divorcios y defunciones de los miembros de sus familias. Solamente se inscriben en el registro los datos de nacionales japoneses por lo que también sirve de comprobación de nacionalidad.

Con los planes de digitalización, es más conveniente si los nombres se hacen por símbolos fonéticos, que corresponden a unos 50 sonidos, en lugar de en caracteres kanji.

El problema radica en que la Ley del Registro Familiar vigente no prevé que en la inscripción en el registro se hagan anotaciones sobre la pronunciación de los nombres, lo que es importante tratándose de nombres llamados kira-kira, esto es, aquellos en los que los caracteres kanji se leen de forma diferente a su pronunciación convencional.

Para solucionar el asunto, el Consejo Legislativo del Ministerio de Justicia de Japón ha presentado tres propuestas sobre un nuevo sistema de organización de los nombres en el que se incluya en hiragana o katakana las anotaciones sobre la pronunciación de los nombres cuando se inscriban en kanji en el registro familiar.

La propuesta más flexible es “no establecer reglas en la Ley del Registro Familiar” y permitir que nombres inusuales se inscriban, excepto aquellos que sean violatorios del orden público, de la moral o sean contrarios al bienestar del menor. El nombre “Akuma”, que significa demonio, no sería inscrito, por ejemplo.

Frente a esta propuesta, la más estricta plantea limitar los nombres a aquellos “con las lecturas usuales o acostumbradas de los caracteres kanji” o “pronunciación que puede ser reconocida al ser asociada con el carácter kanji”. Por ejemplo, en esta propuesta el carácter chino de “mar” o “marino”, puede ser leído como “Marina”. Un nombre combinando el carácter kanji que significa “luz” o “brillo” y el carácter convencionalmente leído como “chu”, pude ser leído como “Pikachu”.

Los nombres que se desvíen de los caracteres kanji no serán permitidos bajo esta propuesta.

La tercera propuesta permitiría casos en los que la lectura de los nombres tenga vínculos con los caracteres kanji o exista una razón válida para la lectura, incluso si no es la pronunciación habitual o acostumbrada.

En la propuesta del Consejo Legislativo se obligaría a las personas a indicar las anotaciones sobre la pronunciación de los nombres. En caso de que no lo hicieran en un periodo prudente, los municipios quedarían facultados a inscribir las anotaciones a su discreción.

Estas tres propuestas ya se pusieron a consulta pública. Se espera que una iniciativa de ley definitiva se presente al ministro de Justicia dentro del año fiscal 2022.

Quizá la complicación que podría revestir la inscripción de nombres inusuales, persuada a mamás y papás a registrar a sus hijos con nombres comunes, sin mayores complicaciones.

Más información mainichi.jp

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