Jóvenes mujeres

 

Desde el año pasado se analiza en el Parlamento británico propuesta para prohibir himenoplastias y las pruebas de virginidad

En el Parlamento del Reino Unido se está analizando una iniciativa de reformas a la ley de salud, presentada por el gobierno, que busca prohibir tanto las llamadas pruebas de virginidad como la práctica de himenoplastias o cirugías de reconstrucción del himen en las mujeres.

El himen es una membrana que recubre parcialmente la entrada vaginal y que tradicionalmente ha sido asociada a la virginidad de las mujeres, una idea que, pese a ser una construcción social sin fundamento biológico, ha dictado muchas reglas en la sexualidad femenina que se han visto reflejadas en leyes.

Son muchos países, especialmente en Asia, Medio Oriente y Norte y Sur de África en donde el mito de la virginidad ha prevalecido a tal grado que las llamadas pruebas de virginidad se han hecho obligatorias, hasta para que las adolescentes tengan acceso a becas educativas.

Incluso hay países en donde se obliga a las mujeres que van a contraer matrimonio a declarar sobre su virginidad. En 2019 esta obligación quedó prohibida en Bangladés después de que la Corte Suprema coincidiera en que solicitar esta información es discriminatorio y humillante.

Estas pruebas de virginidad también se refieren a las “pruebas” que los recién casados deben mostrar de que la esposa era virgen hasta la noche de bodas, mostrando sangre en las sábanas del lecho nupcial, pues se cree que siempre que hay penetración por primera vez el himen se rompe y la mujer sangra. Las mujeres pueden o no sangrar tras una relación sexual, pero la mayoría de las veces se debe a falta de lubricación o a una penetración forzada. Estas pruebas de virginidad son usuales en ciertas comunidades de India y Pakistán. En torno de una fallida prueba de virginidad gira la novela de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada, basada en hechos reales.

Fallar la “prueba de virginidad” puede dar lugar a la anulación del matrimonio y la devolución de la dote e, incluso, puede llevar a los homicidios “por honor”.

En octubre de 2018, las organizaciones de las Naciones Unidas ONU Derechos Humanos, ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidieron a los países acabar con las pruebas de virginidad, entendiendo por estas los exámenes ginecológicos realizados en la creencia de que permiten determinar si una mujer o niña ha tenido relaciones sexuales vaginales. Estas pruebas, que en diferentes comunidades son realizados por profesionales de la medicina, pero también por policías o ancianos de la comunidad para evaluar la virtud, honor o valor social de mujeres y niñas, son violatorias de derechos humanos.

Hay legislaciones en donde incluso se permiten estas pruebas para determinar si hubo violación, pese a que revisar el himen no tiene ningún valor forense, como lo determinó en enero de 2021 un juez en Pakistán. En este país se efectúan las “pruebas de dos dedos”, pues hay quienes aseguran que así se puede determinar si una mujer fue penetrada por primera vez o si es sexualmente activa, desacreditando en ese caso las acusaciones de violación.

Cercanamente vinculado a las pruebas de virginidad son las cirugías de reconstrucción del himen que son ofrecidas por cirujanos plásticos para “restaurar el honor” de las mujeres y de sus familias. Lo interesante de estas reconstrucciones es que no aseguran de ninguna forma que la mujer sangre en la noche de bodas.

En el Reino Unido estas cirugías cuestan un promedio de 3,000 libras esterlinas y se efectúan después de una consulta para revisar el estado del himen.

La iniciativa presentada busca prohibir estas cirugías para tratar de desincentivar las pruebas de virginidad y la vinculación del himen con el “honor” de niñas y mujeres. De esta forma, se propone sancionar con hasta cinco años de prisión a quien "ayude o instigue" a una persona a realizar una himenoplastia. También pretende sancionar a quienes viajen al extranjero para realizar este procedimiento.

"La himenoplastia causa trauma y, en aproximadamente la mitad de los casos, no logra que la mujer o la niña sangren la siguiente vez que tienen relaciones sexuales, lo que las deja muy vulnerables al abuso basado en el 'honor' o incluso al asesinato por 'honor'", declaró para la BBC Diana Nammi, directora ejecutiva de la organización Derechos de las Mujeres Iraníes y Kurdas.

En contra de la iniciativa, el cirujano plástico practicante en Londres, Dheeraj Bhar, explicó que puede resultar contraproducente: "Cuando prohíbes algo como un procedimiento médico, llevas a los pacientes a la clandestinidad. Comenzarán a ir a médicos callejeros o traerán médicos que viajan desde otros países para realizar estos procedimientos.”

A su juicio, se generaría un problema más grande al no monitorear las complicaciones que puedan surgir de los procedimientos que se realicen de forma clandestina.

"'Virginidad’ no es un término médico ni científico, sino un concepto social, cultural y religioso que refleja la discriminación de género contra las mujeres y las niñas.

“La expectativa social de que las niñas y las mujeres deben seguir siendo ‘vírgenes’ (es decir, no haber tenido relaciones sexuales) se basa en el estereotipo de que la sexualidad femenina debe reducirse al matrimonio. Esta noción es perjudicial para las mujeres y las niñas a nivel mundial”, declaró la OMS sobre el tema en 2018.

Más información bbc.com /oms.org

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