El procurador del estado de Massachussets, Estados Unidos, anunció el lunes pasado que se han presentado cargos en contra de nueve adolescentes a quienes se supone responsables de haber conducido al suicidio de una niña de 15 años.

 

Este es otro caso de lo que se ha denominado bullying y que es un fenómeno que se está presentando no solo en las escuelas sino también en Internet en las redes sociales.

 

La víctima que esta vez no ha contado los hechos es Phoebe Prince, una estudiante de 15 años, quien decidió quitarse la vida el pasado mes de enero tras los constantes ataques de sus compañeros que pasaron de los insultos para llegar a agresiones físicas.

 

Dos varones y cuatro niñas entre 16 y 18 años han sido acusados de diferentes delitos entre los que se cuentan el estupro, violación de los derechos civiles con agresión física, acoso y provocar disturbios en asambleas escolares. Otros tres menores de 16 años serán juzgados por cargos similares en cortes juveniles.

 

El caso llama la atención porque se trata de la primera vez que se fincan cargos de esta naturaleza en adolescentes que han molestado a otro adolescente.

 

En vista de que el bullying es un problema grave en las escuelas, en Massachussets se está preparando una ley parar prevenir esta situación, estableciendo que la primera responsabilidad corresponde a las escuelas mediante el entrenamiento de los profesores y demás personal para detectar estas conductas y manejarlas adecuadamente, porque en el caso de Phoebe, y en otros muchos que se han reportado, ha llamado la atención de las autoridades el hecho de que muchos adultos conocían de la situación pero no hicieron nada para evitarla. En sus casos no se pueden presentar cargos, sin embrago, porque no cometieron ningún delito.

 

Ya existen estados en la Unión Americana con leyes para prevenir el bullying. La iniciativa de ley de Massachussets no prevé que se tipifique esta conducta como delito porque se trata de una vaga definición, pero se prevé que establezca que se puedan fincar cargos criminales de encontrarse evidencias suficientes.

 

Algunos especialistas en derecho han manifestado preocupación de que se trata de una ley con vagas definiciones que puedan llegar a vulnerar la libertad de expresión, pero varias organizaciones de la sociedad civil que están impulsando la iniciativa sostienen que es la manera de cambiar la cultura escolar y frenar este grave problema de conducta antisocial de los jóvenes.

 

Fuente The New York Times 

 

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