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La Suprema Corte de Rusia acaba de dictaminar a favor de los descendientes de la familia Romanov al resolver que el Zar Nicolás II y su familia fueron asesinados por represión política y que no se trató de un homicidio simple.

 

Esta decisión es histórica para los rusos por numerosas razones. En primer lugar se reconoce la parte de la historia en donde hubo persecución por razones políticas en contra de la dinastía reinante, pero además se cambia en la historia de aquel país la figura del Zar, quien durante el régimen soviético era acusado de tirano y traidor, para ser visto como víctima de la Revolución.

 

El Zar Nicolás II, su esposa, sus cuatro hijas y su hijo, el príncipe heredero, fueron asesinados por un pelotón bolchevique el 17 de julio de 1918.

 

Sobre la familia real rusa hubo numerosas historias, como la de Anastasia, la hija menor, en torno de quien existían dudas sobre su muerte ya que una mujer, Anna Anderson, decía que ella era la Gran Duquesa Anastasia. Esta declaración fue desmentida tras varias pruebas de ADN que la desvincularon de la familia Romanov. Sobre este tema hay incluso películas, una de Ingrid Bergman y la de dibujos animados de Fox de 1997.

 

Lo interesante de este fallo de la Suprema Corte rusa es que por primera vez falla a favor de los Romanov porque este juicio se había seguido ya en Juzgados de Distrito, y demás Tribunales y ninguno había querido reivindicar a Nicolás II.

 

Una actitud muy diferente de la de la Iglesia Ortodoxa rusa que desde el año 2000 declaró santos a Nicolás II y a su familia por haber sido mártires. A la fecha ya existe un número considerable de devotos del Zar santo.

 

Legalmente se piensa que los Tribunales no habían fallado a favor previamente por temor de que los descendientes solicitaran el reconocimiento de ellos como familia reinante y el reclamo de las propiedades de los Romanov y que fueron sustraídas de la familia tras la Revolución y el régimen comunista. Y en ese enorme listado se pueden contra joyas, tierras, obras de arte y edificaciones como el Castillo de Invierno, que actualmente es el famoso Museo Hermitage, que además de albergar numerosas obras de arte, se ha clasificado como uno de los museos más bellos del mundo en competencia con el Louvre de Paris. 

Fuente The New York Times 

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