Celda en prisión

 

Representantes de Dinamarca y Kosovo firmaron carta de intención de acuerdo para rentar espacio penitenciario

A mediados de diciembre, los gobiernos de Dinamarca y Kosovo firmaron una carta de intención para que el país de los Balcanes rente al escandinavo 300 celdas en una prisión a cambio de un pago de 15 millones de euros al año.

Dinamarca está enfrentando un problema de sobrepoblación carcelaria, cuando desde 2015 aumentaron los reos en un 20 por ciento y en esa misma proporción disminuyeron los guardias penitenciarios.

El muy probable acuerdo al que dará origen esta carta intención establece las condiciones del traslado de los reos y se dispone que en la prisión en que se renten las celdas, las leyes danesas serán las aplicables.

Se prevé que el acuerdo tenga una duración de cinco años y que inicie vigencia en 2023. “Existe la posibilidad de una prórroga automática por el mismo periodo de tiempo”, se lee en el comunicado que ambos gobiernos emitieron para dar a conocer la firma de la carta de intención.

De concretarse este acuerdo, los internos que serán trasladados a Kosovo serán los inmigrantes que serán deportados tras cumplir los términos de sus sentencias.

Las celdas serán rentadas en la prisión de Gjilan, a unos 50 kilómetros de la capital, Pristina.

Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia el 17 de febrero de 2008, y fue reconocida por 91 de los 193 países de la ONU, incluyendo Estados Unidos y 22 de los 27 miembros de la Unión Europea, siendo Dinamarca uno de ellos.

Si bien el acuerdo representaría importantes ingresos económicos a Kosovo, grupos que monitorean los derechos humanos declararon que para dejar espacio libre en la prisión de Gjilan, otras prisiones en el país podrían sobrepoblarse. Según cifras, Kosovo tiene capacidad para 2,500 reos y de momento tiene entre 700 y 800 camas libres.

No es Dinamarca el primer país en rentar espacio penitenciario en otro país. En 2014 Noruega inició negociaciones con Países Bajos para rentar espacio carcelario. En 2013 Países Bajos cerró 19 prisiones, mientras que Noruega vio un incremento en la población carcelaria y tuvo la necesidad de hacer reparaciones a sus prisiones.

En el caso de Noruega, como en el de Dinamarca, los primeros reos trasladados fueron los extranjeros que serían deportados al cumplir sus sentencias.

En 2018 el gabinete neerlandés consideró el cierre de otras cuatro prisiones porque de 13,500 camas disponibles en 2017, solo 8,400 estaban ocupadas.

Sobre el acuerdo entre Dinamarca y Kosovo, el ministro danés de Justicia, Nick Haekkerup, dijo que el acuerdo ayudará a resolver el problema de la sobrepoblación carcelaria. “Este es un acuerdo innovador que creará espacio verdadero en nuestras prisiones y liberara presión a nuestros oficiales carcelarios”, añadió el ministro danés.

La firma de la carta de intención es el primer paso hacia el acuerdo que presumiblemente será firmado entre los dos gobiernos a principios de este año para que luego sea revisado y, en su caso, aprobado por sus respectivos parlamentos.

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