Corte Suprema del Reino Unido

 

Se rechaza apelación de persona con cognición disminuida que no entiende el consentimiento en las relaciones sexuales

La Suprema Corte del Reino Unido confirmó este miércoles la decisión de una corte de apelaciones de negar el llamado “derecho fundamental al sexo” a una persona con autismo y cognición deteriorada que no entiende qué es el consentimiento en una relación sexual.

El caso se refiere a un hombre identificado como JB, con autismo y cognición deteriorada, a quien la autoridad local le impuso desde 2014 un plan de cuidado que le impone varias limitaciones a sus libertades, entre ellas buscar relaciones con mujeres porque no comprende que para tener una relación sexual es necesario el consentimiento de la otra parte.

Pese a que JB fue calificado como “riesgo moderado” para la seguridad de las mujeres con las que se relacionara, en primera instancia se falló a su favor, en una sentencia muy controvertida que reconoció su derecho a tener relaciones sexuales. En su decisión, el juez Roberts de un Tribunal de Protección escribió que JB “ha hecho muy claro que desesperadamente quiere encontrar a una novia con la que pueda desarrollar y mantener una relación. Él está ansioso de tener una compañera sexual y cree que las restricciones actuales son una interferencia injusta y no solicitada a su derecho fundamental a la vida privada y familiar”.

Al reconocerle su “derecho fundamental al sexo”, el juez concluyó que, aunque corra el riesgo de cometer un delito, JB tiene “derecho a cometer los mismos errores que todos los seres humanos pueden cometer, y cometen, en el transcurso de su vida".

La decisión fue apelada por la autoridad local y en junio de 2020 la Corte de Apelaciones de Inglaterra y Gales revirtió la controvertida sentencia, disponiendo, entre otras cosas, que “las relaciones sexuales entre seres humanos son de consentimiento mutuo. Es una de las muchas características que nos hace únicos. Una persona que no entienda que las relaciones sexuales solo deben ocurrir cuando, y por el tiempo que, la otra persona está consintiendo, es incapaz de entender una parte fundamental de la información relevante a la decisión de involucrarse o no en esas relaciones.”

JB decidió llevar su caso ante la Suprema Corte, tribunal que este miércoles falló nuevamente en su contra.

El panel de cinco jueces unánimemente desechó la apelación, estableciendo que se trata de un caso de amplias consecuencias. De esta forma, Lord Stephens, encargado de redactar la decisión, mencionó que la Ley de Capacidad Mental de 2005 y el tribunal de protección “no existen en un vacío, sino que son parte de un sistema más amplio de leyes y justicia y de esta forma debemos tomar en consideración la necesidad de proteger a los otros.”

“El tribunal de protección debe tener en cuenta las consecuencias adversas razonablemente previsibles, con el objetivo de proteger a los miembros del público, así como a las personas que puedan carecer de capacidad”, concluyó el panel.

El caso es significativo en varios sentidos. En el Reino Unido es la primera vez que alguien sin capacidad pide permiso para hacer algo que puede dañar o lastimar a otros. Además, amplía lo que debe entenderse por consentimiento en las relaciones sexuales. Finalmente, acota los derechos o libertades individuales frente a los derechos de los demás, una decisión importante en este tiempo en que el bien individual prevalece sobre el bien de una sociedad no identificada en lo particular.

Más información theguardian.com

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