Vigilia por las vidas de migrantes

 

Manifestaciones a favor de voluntarios que están siendo procesados en Grecia por ayudar a migrantes en riesgo

La semana pasada, el Tribunal de Cuantía Menor de Lesbos, Grecia, se declaró incompetente para conocer de los procesos que se llevan en contra de 24 voluntarios que entre 2017 y 2018 participaron con la ONG Emergency Response Centre International (ERCI), rescatando botes con migrantes en riesgo de hundimiento.

Dos de los voluntarios que están siendo procesados son Sean Binder y Sarah Mardini, de 27 y 26 años, detenidos el 21 de agosto de 2018 y acusados de varios delitos incluida la formación y membresía de una organización criminal, la facilitación de la entrada ilegal, la infracción de secretos de estado, la posesión de una radio sin licencia, el lavado de dinero, el espionaje y la falsificación, delitos por los que podrían ser sentenciados a hasta 25 años de prisión.

También se enfrentan a delitos menores relacionados con el espionaje, acceso ilegal a las comunicaciones estatales y asistencia en actividades delictivas.

Sean estuvo detenido en prisión preventiva 106 días hasta que se le permitió salir bajo una fianza de 5,000 euros que le permitió regresar a Irlanda en donde reside. Sarah, ciudadana alemana de origen sirio, está en la lista de personas no deseadas y una vez que salió de prisión preventiva se le prohibió regresar a Grecia. Ella apeló la decisión para poder estar presente en su proceso, pero se negó la apelación.

Los cargos resultan incomprensibles para los detenidos. "Solo somos personas que querían ayudar a otras personas. Y había miles como nosotros en Lesbos, Samos y Chios”, declaró a DW Nassos Karakitsos quien era el coordinador de Sean y Sarah en el ERCI y que también está siendo procesado por los mismos delitos.

Los cargos son rechazados por los voluntarios porque dicen que nunca actuaron al margen de la ley ni detrás de las autoridades. "Teníamos comunicación diaria con la Guardia Costera", dijo Karakitsos, explicando que usaron WhatsApp para mantenerse informados, el mismo servicio de mensajería que las autoridades griegas ahora están tratando de usar como evidencia en su contra, alegando que usaron mensajes encriptados para facilitar la inmigración irregular. "La Guardia Costera me llamó muchas veces para ayudarlos en las misiones de rescate, no solo a los refugiados, sino también a los locales", agregó. "Estábamos cooperando en muchos niveles".

Sean Binder y Sarah Mardini están siendo representados por el abogado Zacharias Kesses, en cuya opinión profesional la fiscalía no tiene un caso sólido: "El caso es totalmente infundado, no hay base legal, no hay pruebas, no hay nada más que especulaciones policiales sobre el caso", dijo. Explicó a DW que las autoridades señalaron a ciertas personas de un grupo de WhatsApp que incluyó a 446 personas y organizaciones, incluida la ACNUR, Agencia de la ONU para los Refugiados, para coordinar la misión de rescate.

A la acusación de espionaje, el abogado explicó que sus representados no estaban recibiendo información secreta que ocultaban de la policía. “Hemos presentado evidencia incontrovertible de que la NGO ERCI, en la que Sarah, Sean y Nassos trabajaban, estaba en cooperación directa con la policía portuaria. Cada vez que ellos tenían información, ellos lo informaban a la policía portuaria para unir los esfuerzos”.

El abogado Kesses agrega, además, que el proceso ha dejado a sus representados en un limbo legal. "Desde diciembre de 2018, no se ha hecho nada. El caso está en un archivo en algún lugar de la oficina del investigador. Cada año, el investigador ha sido reemplazado. Nadie está dispuesto a hacerse cargo de este gran caso". Agregó que "esto no suele suceder en casos de tan alto perfil. Estamos hablando aquí de la trata de personas, el delito más grave en Grecia, incluso más grave que el tráfico de drogas o violación".

El tribunal de Lesbos, al declararse incompetente, pospuso el proceso hasta que sea trasladado a otro tribunal con jurisdicción para resolver. Mientras, la situación legal de Sean, Sarah y Karakitsos sigue siendo incierta.

Al respecto, Sean, graduado de Derecho, dijo que tiene pensado demandar al gobierno de Grecia por este proceso. Se sabe que ha consultado con el despacho inglés especializado en derechos humanos, Leigh Day, y que del análisis del caso han encontrado varias irregularidades.

Citada por Amnistía Internacional, la abogada Tessa Gregory, socia de Leigh Day, declaró: "Sobre la base de las pruebas que hemos visto, creemos que ha habido graves violaciones de los derechos humanos de Sean por parte de las autoridades griegas en relación con su detención, los cargos presentados en su contra y las demoras en la audiencia de su caso en los tribunales.”

El caso de Sean y de los voluntarios es muy importante porque se está presentando la tendencia de sancionar penalmente a las personas que ayudan a migrantes en situaciones altamente vulnerables. Es una tendencia que las organizaciones de ayuda humanitaria esperan revertir.

Por ejemplo, en 2017 la Corte de Apelaciones de Aix-en-Provence, Francia, sentenció a Cedric Herrou, agricultor del sur de Francia, a cuatro meses de prisión suspendida por ayudar a migrantes a cruzar la frontera franco italiana.

“Le digo a todas las familias que he ayudado que no me arrepiento de nada, que lo hice con placer”, declaró el agricultor de olivos orgánicos. “Si la inmigración viniera del norte de Europa, los tribunales no estarían actuando de esta forma, este es racismo de estado”.

En Francia muchas personas fueron procesadas por lo que los activistas llamaron la “criminalización de la solidaridad”. Así, hasta mayo de 2018 se penalizaba proporcionar alimentos gratuitos, hospedaje, asistencia médica y legal a los migrantes. Sigue siendo delito ayudar a migrantes a cruzar la frontera.

En Italia inició en Palermo el proceso de Matteo Salvini, por la decisión que tomó en julio de 2019 de no permitir el desembarco de migrantes rescatados por la guardia costera de su país cuando era ministro del Interior. En mayo un juez en Sicilia desechó estos mismos cargos, lo que para Salvini fue un augurio de éxito del caso en Palermo. Ya veremos qué sucede porque se generó mucha expectativa cuando se conoció que el juez ha aceptado el testimonio del actor Richard Gere sobre la situación de los migrantes en los barcos por su experiencia en Lampedusa cuando en 2019 ayudó a llegar a tierra al barco de la ONG Open Arms que había rescatado migrantes en alta mar.

En entrevista a The Guardian, el actor narró su experiencia bordo del barco: “Éramos un salvavidas para un mundo sin tortura, de posibilidades y sueños. Luego les pregunté quiénes son, de dónde venían. Había una madre con sus hijas pequeñas que tuvo que navegar entre las milicias tratando de llegar a Libia. Por supuesto, estas jóvenes eran presa fácil, y tenía que entregarse en cada frontera, tenía que entregarse a bandas de milicias, sexualmente, para proteger a sus hijas y llevar a su familia al Mediterráneo, donde habría esperanza y seguridad. Y allí estaba ella, a 20 millas de un lugar seguro pero sin poder llegar a la orilla".

Más información dw.com/ irishexaminer.com/ ansamed.info

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