Virus del COVID-19

 

Pfizer firma acuerdo con el Fondo de Patentes de Medicamentos para otorgar licencias voluntarias del tratamiento antiviral Paxlovid para combatir el COVID-19

La Fundación del Fondo de Patentes de Medicamentos (MPP Medicines Patent Pool Foundation), respaldado por las Naciones Unidas, anunció que el 15 de noviembre celebró un acuerdo de licencias con PF Prism Holdings B.V., subsidiaria de  Pfizer y Ridgeback Therapeutics para otorgar sublicencias voluntarias del tratamiento antiviral Paxlovid de las dos compañías. Esto permitirá al MPP coordinar la fabricación y distribución del medicamento en todo el mundo.

Esta licencia permite que MPP otorgue sublicencias en al menos 95 países de ingresos bajos y medios de todo el mundo (el Territorio, lo denomina el acuerdo), llegando a más del 50% de la población mundial. Las dos empresas no recibirán regalías por las ventas hasta que la Organización Mundial de la Salud determine que la pandemia llega a su fin.

Esas sublicencias permitirán que el antiviral se produzca en el Territorio o fuera del mismo, pero solo para la distribución y venta en el territorio.

La licencia es una no exclusiva, por lo que Pfizer está en libertad de otorgar más licencias intransferibles y otorga un derecho de pago de regalías a favor de Pfizer por el 5% de las ventas netas que empezará a pagarse después de que la Organización Mundial de la Salud declare que la emergencia por COVID ha llegado a su fin.

"Esta licencia es muy importante porque, si se autoriza o aprueba, este medicamento oral es particularmente adecuado para países de ingresos bajos y medianos y podría desempeñar un papel fundamental para salvar vidas, contribuyendo a los esfuerzos mundiales para combatir la pandemia actual" dijo en un comunicado el director ejecutivo del MPP, Charles Gore.

Paxlovid es una combinación de un agente antiviral específico de Covid y ritonavir, un antiviral utilizado para tratar infecciones por VIH, que en hallazgos preliminares indicaron que reduce el riesgo de hospitalización o muerte en un 89% si se administraba poco después de una prueba positiva. Las empresas han enviado sus hallazgos a los reguladores para una autorización de emergencia.

El medicamento genérico será legal en muchos países clasificados como territorios de ingresos bajos, medianos bajos o medianos altos. Pero no estará disponible en Rusia, Turquía, Brasil o Rumania, todos entre los 10 principales países del mundo con alto números de casos de COVID-19 y, aunque incluye muchas naciones de América Latina, ni México ni Argentina se encuentran entre ellos.

Al firmar este acuerdo, Pfizer está siguiendo los pasos de Merck que firmó un acuerdo con MPP el mes pasado para proporcionar un acuerdo de licencia voluntaria similar para su píldora anti-Covid, molnupiravir, que fue recientemente autorizada en el Reino Unido y está buscando aprobaciones regulatorias en otros lugares. En septiembre, Pfizer y su socio de desarrollo de vacunas BIoNTech firmaron un acuerdo con la Administración de Biden para que se proporcionen 500 millones de dosis de vacunas a países de bajos ingresos, y esas dosis se venderán sin fines de lucro.

Este tipo de licencias son una tendencia reciente en las farmacéuticas con el fin de evitar la imposición de licencias obligatorias y, por ende, la reducción de los precios. Es una tendencia con efectos positivos parciales, ya que únicamente son aplicables en los países contemplados en los contratos de licencia.

Las licencias obligatorias están previstas por las legislaciones de algunos países como una excepción a los derechos exclusivos de la propiedad intelectual en el que un estado concede las patentes para la fabricación del producto ya sea por abusos cometidos por el fabricante o por caso de interés público, permitiendo la producción, uso, venta o importación del producto o proceso patentado, por un tercero, sin la necesidad de su consentimiento, y pagando al titular los derechos por su uso.

Sin embargo, en muchos países están licencias están limitadas para ciertos casos específicos, o el proceso para otorgarlas es engorroso o está sujeto a una declaración de emergencia de salud pública.

Aunque las licencias obligatorias no garantizan un mayor volumen de la medicina en cuestión o a un menor precio, existen experiencias exitosas.

Brasil, por ejemplo, reportó en 2007 que las licencias obligatorias de un antirretroviral le había generado ahorros por 30 millones de dólares y en 2012 ese ahorro era ya de 236 millones de dólares. En Ecuador las licencias obligatorias de antirretrovirales le habían generado ahorros de 30% y 70% del gasto.

En 2012, gracias a una reforma en la Ley de Patentes de la India, la Oficina India de Patentes emitió la primera licencia obligatoria o de utilidad pública para que una farmacéutica de genéricos, Natco Phrama, elaborara y distribuyera un tratamiento contra el cáncer hasta ahora vendido exclusivamente por Bayer bajo el nombre de Nexavar.

Una de las opciones que se plantearon para combatir el COVID fueron las licencias obligatorias ante el poco éxito en la Organización Mundial de Comercio para suspender las normas sobre patentes de manera general por un periodo de tiempo limitado y solo para los productos utilizados para el COVID-19.

Los países deberían revisar su legislación sobre las licencias voluntarias. En México se identifican como licencias por utilidad pública y están previstas en el artículo 153 de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial.

Más información npr.org

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