Trubina de viento

 

Corte de apelaciones adjudica compensación a pareja por daños a la salud ocasionados por turbinas de viento

La Corte de Apelaciones de Toulouse, Francia, reconoció por primera vez la existencia del “síndrome de las turbinas de viento” al ordenar a empresas de generación de energía eólica compensar a Christel y Luc Fockaert por los daños ocasionados.

Se trata de un caso que lleva en tribunales unos seis años y que en enero fue desechado por un tribunal de primera instancia.

Los Fockaerts, de nacionalidad belga, expusieron que entre 2013 y 2015 sufrieron una serie de enfermedades cuya causa tribuyeron a las turbinas de viento instaladas desde 2008 a unos 700 metros de su propiedad en Fontrieu en el Tarn en el sur de Francia.

Los reclamantes expusieron haber sufrido dolores de cabeza, insomnio, irregularidades cardíacas, depresión, mareos, tinnitus y náuseas. En 2015 decidieron mudarse y dijeron que entonces sus malestares desaparecieron, confirmando, a su juicio, que el origen eran las turbinas de viento.

Durante el proceso señalaron que en tanto el bosque que estaba entre su propiedad y la granja eólica no fue talado, los problemas de salud no aparecieron.

Particularmente hicieron notar el ruido que era equivalente a “una lavadora continuamente girando”, además del problema de “luces blancas parpadeantes” de las turbinas.

“No entendimos enseguida, pero poco a poco nos dimos cuenta de que el problema venía de las turbinas”, declaró Christel Fockaert. “Las turbinas parpadeaban cada dos segundos… tuvimos que poner luces externas para contrarrestar el efecto de los flashes.”

En este caso, los médicos no encontraron evidencia de las enfermedades, no obstante un experto en turbinas eólicas dijo que el síndrome ya ha sido abordado en estudios. Por ejemplo, un estudio australiano explica que las enfermedades pueden ser ocasionadas por la alerta sobre condiciones de salud que circulan, siendo que se trata de un fenómeno psicológico.

Otros estudios de Europa, Canadá y Estados Unidos descartan que exista estas enfermedades y la atribuyen a la publicidad adversa y a la oposición que se presenta a la generación de este tipo de energía.

La Corte de Apelaciones reconoció, sin embargo, que las seis turbinas instaladas habían ocasionado problemas a los Fockaert y ordenó a las empresas de energía que operan el parque eólico, Sasu, Margnes Energie y Sasu Singladou Energie a pagar al matrimonio una compensación por daños de 110,000 euros. Se sabe que ya las empresas cambiaron las luces y la velocidad en la que operan las seis turbinas.

Sobre la decisión, la abogada Alice Terrasse que representó los intereses de la pareja dijo que hasta donde conoce, una decisión de este tipo no tiene precedente en Francia, pero advirtió que “este caso no puede ser reproducido. Este parque [eólico] ocasionó molestias inusuales debido a su configuración, pero cada caso es diferente y debe ser examinado de forma diferente.”

Por su parte, Emmanuel Forichon del colectivo Toutes Nos Énergies - Occitanie Environnement manifestó que se trata de una decisión importante. “Ya consideramos cuestiones ambientales y de biodiversidad y, ocasionalmente, el impacto en paisajes, pero no suficientes asuntos de salud humana. Esto puede generar jurisprudencia y, sobre todo, lograr que las regulaciones evolucionen.”

Más información theguardian.com

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